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Vignemale 1994

Lac de Gaube, aproximación
Lac de Gaube



Glaciar de Vignemale. Es notable su retroceso.
Circo de Vignemale

Collado Tres Lagunas (Genestoso)

Cangas del Narcea --> Cibea--> Genestoso: carretera tortuosa, de curvas sin visibilidad, y con el río cada vez más encajado y profundo. Dejamos el coche donde la carretera se acaba, junto a un molino.
De aquí sale, entre las paredes que cercan los prados, un ancho camino que pronto se bifurca: por la derecha se va a la Gobia Cacabietcho (o Catabietcho) y por la izquierda a la collada Tres Lagunas, tomaremos éste último.
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Genestoso
Valle La Pasadina
Pronto aparecen los piornos y se ve el río flanqueado por algunos prados. A más altura empieza el monte poblado, principalmente, por ericas. El terreno es cuarcítico y se ven grandes canchales.
Valle de Corros
Se abandonan los prados y se entra entre piornos hasta llegar a una campera por la que corren -muy lentamente- varios hilos de agua que dan pie a pequeñas turberas. Más arriba se encuentra otra campera en la que quedan restos, apenas reconocibles, de algunas cabañas. El camino la bordea
por arriba y desde aquí se ve, al frente, hacia el E, una canal que alcanza la collada. Es el camino que se ha de seguir.
Al llegar arriba hay tres pequeñas lagunillas de pocos m2 intercomunicadas.
Collado Tres lagunas
Sobre lago Bueno
El Cogollo
Al S se abre el prometedor valle del río Orallo. Se ve el pico El Cogollo al E; a su izquierda (N) La Treisa; a su derecha (S) El Cabril. Hay un camino marcado que nos lleva sin problema a la collada entre La Treisa y El Cogollo. No aparece oso pero sí se conquista una espectacular panorámica del valle del río Pigüeña, incluida La Pornacal. A nuestros pies quedan las ruinas de la braña El Ferbillín, que casi no tiene cabañas en pie; El Mocoso y la corta llanura que recoge las lagunas de Páramo; las peñas que se yerguen sobre Valle de Lago; y al fondo, Peña Ubiña.                    
 Nos encaminamos al Cogollo donde esperamos contemplar con plenitud el famoso Lago Bueno. Al alcanzar esta segunda collada la emoción nos enmudece, estamos en la cabecera del pequeño circo glaciar que formó el lago. En esta ladera hay mucha nieve y el lago está helado. La nieve se acumula en el borde E de la collada. Forma una especie de alero de varios m de vuelo y muchos más de espesor.
Lago Bueno y Las Sendas
El bosque que que somedano es llamado Las Sendas y es zona de uso restringido especial porque cobija algunas parejas de oso pardo. Esta línea de cumbres de la margen izquierda del Pigüeña es el límite del parque y del concejo por el O.
En Genestoso hay un sorprendente número de molinos hidráulicos, con un canal de madera inclinado para la caída del agua. Probablemente correspondía uno a cada vecino, como sucedía en otros lugares de Cangas del Narcea. Así, el único problema era compaginar el uso del caudal del río para el riego de los prados con la molienda (que otros sitios originaba frecuentes conflictos entre los molineros y el resto del vecindario). Los nombres de Genestoso -y Genestaza, en Tineo, ambos en la sierra de La Serrantina- probablemente deben su origen a la abundancia de xiniesta. De Genestoso era el famoso cazador de osos Manolón de Rita, que mató 50 osos, y fue herido por una osa en el monte Llameda al arrebatarle los oseznos.

PICO MOCOSO Y LAGUNAS DE PÁRAMO


6 marzo de 1992
De norte a sur, tras pasar Caunedo, se ha de tomar la primera carretera que se presenta a la derecha y lleva a la braña La Peral (1.380 m). Sugestiva por su emplazamiento, y por las viviendas que 
La Peral
conserva con cubierta de teito, habitada antes únicamente en verano y ahora son asentamiento permanente. Cerca de aquí, al (NE) se encuentra el mirador del Príncipe, desde donde se contempla una buena panorámica del valle de Somiedo.


Partimos de la braña siguiendo el camino que toma sentido NO. Sale por la izquierda y nos conducirá a la collada La Festiecha (1.585 m) por la falda del pico Mocoso (1.994 m). Es cómodo, al comienzo va casi llano entre prados cercados por paredes; después se hace más pendiente y entra en el monte bajo. La vegetación es escasa y acusa los incendios que periódicamente soporta bajo la falsa creencia de que mejorarán los pastos cuando en realidad es un paso más hacia la desertización.
Ya en la collada, una fuente (Borrones) permitirá hacer acopio de agua para el resto del viaje. Desde aquí, a la izquierda (SO), se ve el camino que desde Santa María del Puerto conduce a La Pornacal y Villar de Vildas; también el nacimiento del río Somiedo entre Peñueta y Peña Canseco; y el del Pigüeña al pie de El Cornón. Proseguimos por el camino de la derecha entre un piornal que casi no deja ver donde ponemos las botas -el de la izquierda conduce al nacimiento del río Pigüeña- hasta otra fuente (Rozo).

Desde aquí ya se ve el pico a la derecha. Después el piornal clarea hasta desaparecer; y ya, en zig-zag, emprendemos la última etapa. 

Desde la cima el paisaje es circular: las laderas E, N y O -hemos subido por la S- del pico son muy empinadas. Situados en el vértice geodésico vemos al E una falda muy pendiente en la que se asienta la braña de Fuexu; al frente (N) se prolonga en otro pico más bajo (1.871 m) llamado La Granda; al O una cabecera semicircular muy cerrada que acoge una laguna y un río que meandriza buscando mayor pendiente; más abajo un espléndido bosque -de uso restringido especial- y al final se adivina -por las tierras de labor- el pueblo de Perlunes. 
Valle de El Pigüeña y El Cabril
Al fondo y al E se ve El Sueve, los Picos de Europa, y
Laguna
todo el sector central de la cordillera; al O está más cerrado por la proximidad de La Treisa, El Cogollo, El Cabril y El Cornón.
El descenso se hace hacia las lagunas. Encontramos una alambrada que salvamos y en muy poco tiempo descendemos a un rellano con una topografía singular que permite la retención de las aguas. 
Es una repisa con muy fuertes pendientes a los lados. Desde el borde se ve el valle del Alto Pigüeña, 
Valle de Cerezales
algunas construcciones de La Pornacal; la cubeta que acoge al lago Bueno, bajo El Cabril y El 
Cogollo; y el bosque de la margen izquierda del valle -Las Sendas- que es de uso restringido especial por ser guarida de osos.
Huella de oso
Siguiendo el curso del río hasta su mismo nacimiento, vemos la braña de Los Cuartos -bajo el Fontarente- y el valle de Cerezales.
El regreso ya se hace casi llaneando hasta la primera fuente que encontramos y, después en suave descenso, volvemos al punto de partida.

Es probable que se vean rebecos; también abundan venados y jabalíes, pero son mucho más huidizos; y ya el oso, que sólo está reservado para algunos elegidos, resulta mucho más difícil.

PICO MACIÉDOME


17 de noviembre de 1995
Maciédome o Pandona. Cedida por José Acacio Suárez 'Cachi'
El Cordal de Ponga está constituido por la alineación montañosa enmarcada entre los ríos Nalón y Ponga. Es una línea de cumbres que se orienta hacia el N a partir de la cabecera de ambos ríos entre los puertos de Ventaniella y Tarna. Las cumbres notables de S a N son: Abedular (1.813 m), 
Llamardal (1.751 m), Montovio (1.700 m), Maciédome (1.899 m), Tiatordos (1.951 m),
Tiatordos
y Vízcares (1.419 m). Gran parte de esta zona está afectada por el PORNA y hasta ahora no cuenta con otra protección legal que la que le da la figura de Reserva Nacional de Caza. Tres reservas alberga el cordal: la nº 6, Caso, de 29.834 ha; la nº 9, Piloña, de 10.492 ha; y la nº 10, Ponga, de 20.082 ha. Las de mayor valor ecológico se encuentran el cordal.
Esta excursión penetra en una mancha forestal de hayas que se conserva en casi toda su integridad. Permite la contemplación de los árboles, del bosque, y de algunos de sus más hermosos habitantes. No requiere gran esfuerzo, no tiene peligro, y es apta para cualquier caminante.
Después de pasar Campo de Caso, Veneros, Soto de Caso, Bezanes y La Foz (aquí se rodó la parte de la película “Adiós, Cordera” inspirada en un cuento de Clarín), a 13 km de la capital del concejo, encontramos a la izquierda un ramal que lleva a Pendones (782 m).
Pendones
En este pueblo se deja el coche y empieza la marcha.

Se sale por un ancho camino, casi llano, que bordeando el río sigue dirección NE. El río baja encajado entre prados, rápido, en “escalera”, formando pequeñas cascadas cada pocos metros. Se cruzan dos arroyos que llegan por la izquierda. El primero inunda el camino y se salva mediante una
gran losa que cubre el canal de desagüe y el otro, ya es un pequeño río, por un puente. Después de cruzar éste último sale a la izquierda un ancho camino que va a la Foz del Palombar
Foz del Palombar
y al Tiatordos, seguimos por la derecha.
Subiendo a La Pandona un día de invierno
Algunas de las divisorias entre los prados son de sebes mientras en otras se construyó un varganal. Estas empalizadas dan al paisaje agrario un especial encanto artesanal. No se ven terrenos de labradío.
Cruzamos un segundo puente. Se cambia de rumbo -ahora SE- y se empieza a subir. A la izquierda se ve un profundo tajo entre dos peñascos, es la foz de Forniello. El camino está ahora enlosado con grandes piedras hincadas de manera que forman una especie de adoquinado para evitar los
barrizales. A la derecha queda el hayedo y a la izquierda algunos prados que llegan justo hasta la entrada a una foz de singular belleza, la del Congostín; impresionante si hay agua en el torrente.
Verticalidad de caliza, el cauce de un torrente, una riquísima paleta de musgos y algunas hayas nos hacen presentir al mago Merlín. Al final hay una portilla. Momentáneamente se rompe el encanto y de nuevo se ve la mano del hombre que roturó el bosque y convirtió el espacio forestal en prado.
A estas alturas de la excursión ya hemos visto corzos, ciervos y rebecos; más tarde repetiremos de todas las especies.
El camino se pierde en el hayedo pero no hay error posible. Pronto aparecen unas camperas a la derecha. Aquí se puede optar por seguir la orilla del torrente -internándose en el hayedo y coronar hasta dar vista al valle del río que baja de Ventaniella- o seguir por la campera. En el primer caso la
ruta es más incómoda pero se palpa el bosque. No tiene pérdida y se puede ir por libre. En los últimos tramos hay algunos peñascos de caliza y arriba un paraíso: San Juan de Beleño, Collau Zorru
Colláu Zorro. Cedida por José Acacio Suárez 'Cachi'
 y los Picos de Europa al frente, y las inconfundibles Ten y Pileñes al S.SE; en nuestra línea de cumbres está al N el Tiatordos y al S el Maciédome. La panorámica es grandiosa, nos sentimos
cautivados por la vida que nos rodea.
Si elegimos las camperas, enmarcadas por un crestón de caliza a la izquierda y el bosque de hayas a la derecha, el camino está claramente marcado.
En el primer rellano hay una cabaña grande en muy buen estado -un refugio de caza- y algunos chozos con cubierta de losas o tapinos; el lugar se llama Recuencu.
Este rellano tiene la forma de un diminuto circo glaciar y presenta un pequeño cúmulo -recuerda un lomo de ballena- de materiales que parecen morrénicos. Continuando el camino hasta las camperas que tenemos en frente llegamos a la base del Maciédome. Por la derecha se ve Tarna y a nuestros pies Vega d’Enriba y Vega de d`Enbaxu. Por la izquierda nos asomamos al valle de Ventaniella con la misma panorámica, ya descrita, que a través del bosque.
Campana de llamada a sextaferia
El hayedo es un bosque caracterizado por su homogeneidad arbórea ya que la especie dominante, casi única, es el haya y apenas existe estrato arbustivo ni herbáceo. Es un árbol de gran porte que puede alcanzar los 30 m de altura. Necesita humedad permanente por su intensa transpiración, lo que se da en laderas que tengan orientación y pendiente tales que la mantengan todo el año.
Al tener ramaje y follaje denso y de desarrollo casi paralelo al suelo apenas se permite el paso de la luz y resulta difícil florecer y fructificar a otros vegetales, por lo que la mayoría tienen reproducción vegetativa a base rizomas o bulbos, o florecen antes de que salgan las hojas como es el caso de las anémonas.
Pervive la institución de solidaridad campesina llamada sextaferia.
Se trata de una antiquísima carga vecinal para arreglar puentes, fuentes, limpiar y empedrar caminos, corregir argayos y mantener en buen uso las infraestructuras de la comunidad. Este día de la fecha estaban los vecinos trabajando y la respuesta debió ser masiva a juzgar por la actividad que encontramos a nuestra llegada y el buen aspecto que ofrecía el lugar.
Se puede hacer la subida muy descansadamente en 3 h.
La comida en el pueblo

PUERTO VENTANA-EL FERREIRÚA-LA FOCELLA


19 de octubre de 1996
Llegados al puerto, al oeste, salen de allí mismo senderos ganaderos que faldeando la montaña nos llevan a la cota elegida. Caminamos entre monte bajo y sin ganar demasiada altura porque la primera collada (El Cuervo) está sobre esta línea de cota.
Seguimos. El camino se va perdiendo pero hay que caminar siempre ganando altura. Por la izquierda queda San Emiliano y Torrebarrio al pie del macizo de Ubiña, del que vemos muy bien la silueta pero mal los detalles porque esta parte está en la umbría. La siguiente collada a la que llegamos es la del Cuervo (1.828 m) y después la de la Corona (1.848 m). A medida que avanzamos vemos mejor la cara leonesa de las montañas somedanas: Los Albos, Torre Orniz, y las que rodean los lagos de Cerveriz, Calabazosa y Cueva (Peñas Congosto, Cualmarce, Redonda, Corros y Riondos); también Morronegro, y Los Bígaros.
También se puede acceder por camino más definido desde el puente Chamuergos y tomar allí el sendero que bordea la margen derecha del arroyo Los Chamuergos hasta llegar a la collada La Corona.
No alcanzamos a ver Torrestío pero sí la pista que sale a La Farrapona, la que entra hacia Morronegro, y tramos del Camín Real de La Mesa a su paso hacia la braña de La Mesa.
Desde La Corona ya vemos El Ferreirúa. Sólo otra collada nos separa de él. Apreciamos que su castillete -de unos 25 m de altura- está constituido por bloques de cuarcita. Pasamos ahora por la vertiente N y llegamos a la última collada.

A su base se llega sin problema alguno, pero abrazar el mojón (1.836 m) ya es otra cosa. La vista es de 360º e incluye los Picos de Europa.
Para efectuar la bajada desde el pico por la parte asturiana es necesario hincar bien los pies. Saldremos hacia Valle Malo. Caminamos entre grandes bloques de cuarcita y monte bajo de ericas, de vez en cuando encontramos alguna mata de arándanos. El descenso requiere prestar atención al paso
porque no se puede asegurar el pie. Al fin llegamos a una pequeña turbera, sólo hay unos diminutos manantiales y un par de abedules, pero aquí encontramos un camino muy marcado que nos llevará a la braña de las Navariegas.
Pasamos por otra collada que tiene la campera rodeada de piornos, estamos en Refugio (Refuexo), que deja ver hacia la parte tevergana otra área de La Puerca de gran espesura y belleza, en la misma cara asturiana tiene un rellano con algunos charcos sin salida hacia Asturias y formando una pequeña turbera.

Otra colladina y salimos a Las Navariegas. Se trata de una braña situada al pie del pico La Sierra (1.842 m) compuesta de numerosas cabañas -en buen estado- y varios corros. Se construyó en los materiales de tipo morrénico y origen glaciar o fluvio-glaciar que crearon estas formas redondeadas.
Está muy protegida y recoge la mayor insolación posible. Tiene una fuente de la que mana un poderoso chorro de agua muy fría. Al frente se ve todo el cordal de Peña Sobia y hasta el pico Salseras. A ambos lados de la braña corren numerosos hilos de agua que confluyen un poco más abajo y forman el río Páramo. Esta zona del pie de la braña está totalmente colonizada por
abedules y serbales, que hoy presentan gran belleza por las hojas amarillas de los abedules y los frutos encarnados de los serbales. También hay una respetable espesura de piornos, que colonizaron lo que hace muchos años sin duda fue pasto para la majada. Salimos por debajo de los piornos y enseguida entramos en un ancho camino carretero. Por la derecha se va encajando el río y nosotros entramos en el hayedo. Se trata de un bosque como en el que vivía sta. Genoveva de Brabante con su hijo Desdichado. Troncos retorcidos de las hayas y algunos manchones de acebos dan un aspecto fantasmagórico; y, sobre todo, el silencio que pesa en el ambiente.
Entramos en monte bajo y por la derecha oímos el estrépito de una cascada. También vemos el camino, equivocado, que seguimos la primera vez que nos acercamos al Aguil. El nuestro desemboca en otro más importante y éste, a su vez, en otro. Ya nos acercamos al pueblo. Cuanto más cerca de La
Focella más barro.


TORRE ORNIZ: CUMBRE EMBLEMÁTICA DE LA CORDILLERA CANTÁBRICA

28 de mayo de 1994
Cartografía elemental

Era carencia vital lo que sentíamos por coronar Peña Orniz. Sobre el mapa parecía que no tenía más problema que poner un pie delante del otro unos cuantos miles de veces. Y animados por tan escasa dificultad emprendimos el viaje.
Desde Oviedo por la autopista A-66 se toma la salida de Villablino. Una vez pasado Huergas, salimos en el p. k. 43 por el desvío a Torre de Babia. Es una carretera de pendiente muy suave. Después de 1,5 km -aproximadamente- empieza el descenso hacia el valle del arroyo Torre. Desde el punto en el que se inicia la bajada y durante casi 1 km aparece a la izquierda una morrena lateral que parece una hombrera en el perfil transversal del valle, otra a la derecha y al otro lado del río. Se sigue hasta el final y se deja el coche junto a un molino. Es un camino ancho. A la derecha, hasta el río, hay extensos prados. A la izquierda campera abierta y monte bajo, más adelante hay a las dos manos. 
Aproximación
Se camina muy cómodo, casi llaneando. A 1 km -aproximadamente se cruza el arroyo Torre, poco después la pista gira bruscamente a la derecha. Aquí la abandonamos para seguir por un sendero hasta alcanzar un pequeño
rellano donde, sin duda, en otro tiempo hubo una laguna. La cabecera del arroyo Torre presenta una morfología glaciar. Tiene enormes acúmulos de materiales que por su disposición parecen arcos morrénicos. Desde aquí se ha de subir por una canal que al principio parece infranqueable pero que no
tiene otra dificultad que su acusada pendiente. Al ir ganando altura, se ven muy bien los arcos morrénicos y aparece la laguna de Las Verdes de Babia y el circo de Torre de Babia.
Al alcanzar la collada se da vista al valle del riachuelo Cebolledo, que es el nacimiento del río Sil. Se ve al NE, perfectamente, Peña Orniz y parece accesible. Se desciende hasta el río y se remonta por su margen izquierda hasta la collada que se abre entre Peña Orniz y Peña Congosto (1.283 m).
Duernas y Orniz
Grandes manchones de nieve se conservan donde la ventisca los amontonó. Aquí el cauce del río está seco, y al mismo tiempo que lo cruzamos  llegó una pequeña corriente de agua. Recuerdo que nos pareció que estaban instalando el río para nuestro divertimiento. Este fenómeno tan llamativo
se debió a que el deshielo empezó a producir agua en cantidad suficiente como para permitir la escorrentía.
Alcanzada la collada empezamos a subir por la cara S.SE. Es un gran canchal hasta el castillete de caliza que constituye la cima. Ya se ve El Cornón y la panorámica amenaza con ser impresionante. Lucas se va retrasando y Antón tiene el presagio de que en el tramo final le darán miedo los últimos pasos. La presencia de Lucas y la posibilidad de ver la costa cantábrica le da valor, pero pensar en el descenso le pone los pelos de punta.
Aproximación
La llegada es espectacular. Casi no cabemos en la cima los cinco. La enorme plataforma llamada Las Duernas (en algunos mapas aparece como Las Morteras), el Valle de Lago (con toda nitidez se aprecia el modelado en U y las paredes escarpadas en los bordes que delatan su origen glaciar), el sector O de la Cordillera Cantábrica con el inconfundible Cornón, los Picos Albos, y otros muchos parajes que no pude contemplar porque me pusenervioso. Aquí, 1 cm al N o al S puede cambiar el destino de una gota agua
dependiendo de que vaya al Narcea o al Sil; así de sencillo es decidir su futuro. El temido descenso resultó muchos menos terrible de lo esperado.
Esta plataforma de Las Duernas es una planicie plagada de cráteres (originados por disolución de la caliza y la excavación del hielo que durante la última glaciación cubrió esta superficie) que le confieren una topografía lunar. En todo el arco de cumbres que se extiende entre el Alto del Colladín (1.852 m) y Peña Chana (2.073 m) se acumuló la nieve que alimentó los glaciares de Valle de Lago y Camayor al N (y una difluencia que alcanzaba al de Saliencia); y el de La Forcada, Morronegro, La Majúa y Cebolledo al S.
Antennaria
El hielo saltaba desde Las Duernas al Valle del Lago y originó la gran cubeta que hoy recoge al Lago del Valle.
Duernas
Cima

Androsace villosa
Esta zona que recorremos constituye la misma médula del Sinclinal de Saliencia. Con este nombre conocen los geólogos al gran relieve cóncavo colgado entre los valles de Teverga y Somiedo. Es la mayor de las estructuras plegadas que constituyen la unidad de Belmonte. Está organizado topográficamente
en tres niveles: los relieves montañosos marginales de unos 1.900 m de altitud media (Cordal de La Mesa, Sierra de Cuetalbo-Peña Redonda, alineación Llagüezos- Peña de Gúa); una plataforma a unos 1.750 m (Las Duernas y Camayor); y los valles (Valle de Lago y de Saliencia), de perfil tendido pese a corresponder a tramos de cabecera. 
Torre de Babia conserva los restos de una torre de unos 8 m de diámetro con un muro de cerca 1,5 m. Tiene varias troneras y una ventana cuadrada sobre la puerta. Cerca del pueblo, en el monte llamado 
Hoces
Las Verdes, se han encontrado dos hoces de bronce que están en el Museo Arqueológico de León. Al S del pueblo se localiza el montículo conocido como El Castro, en el que se observan tres líneas concéntricas de fortificación. En Babia abundaron las torres defensivas y la toponimia da buena cuenta de ello: Torrestío, Torre de Babia, Torrebarrio, Solatorre (Peña de Solatorre). En Villargusán existió la llamada “cuesta de la Torre” y en San Emiliano “el Castillo del Griego”.
Algunas canciones aluden al movimiento de pastores y rebaños, cuya llegada y partida convulsionaba los pueblos:

Ya se van los pastores
cañada arriba,
ya ponen las babianas
la ropa fina.
Ya se van los pastores
cañada abajo,
ya ponen las babianas
los zarandajos.
Ya se van los pastores
a la Extremadura,
ya queda la montaña
triste y oscura

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