LOMA LA ARGASADA


Excursión de 1995
 Después de Vega del Hórreo, a algo menos de 2 km, aparece un pequeño molino en la margen izquierda del río, y poco después otro en la derecha  molino de Salce). Unos centenares de metros más adelante hay a la izquierda una explanada amplia y un puente de reciente construcción. Aquí dejamos el coche, cruzamos el río y seguimos un ancho camino de firme de cemento que inicialmente presenta bastante pendiente, después se alcanza un rellano, encontramos unas fincas de labor y un pequeño pueblo totalmente escondido llamado Combo (no había señalización en la carretera). La mayoría de las casas son de piedra vista, algunas con antojana cerrada, todas con panera (los pegollos de las paneras tienen forma fusiforme muy achatada) y todas las construcciones tienen tejado de pizarra; con una ermita dedicada a santa Eulalia, ofrece un bonito conjunto. El camino atraviesa el pueblo y sale por un castañedo con varios ejemplares notables. En los troncos de casi todos se aprecia el engrosamiento producido por el injerto, algunos tienen cerca un pequeño corro para depositar los erizos, así pueden permanecer largo tiempo consiguiendo que en el receptáculo se alcance un preciso nivel de descomposición y el fruto se conserve con la humedad necesaria.

Los montes que quedan a la derecha son los Tesos del Mosquito y detrás de éstos están los Montes de Monasterio. Los castaños nos acompañan largo trecho. Por la derecha circula el río. Se ven algunos prados pequeños. Llegamos a una bifurcación en la que seguimos por la derecha. A esta misma mano y en el monte vemos un cortín; por la izquierda y siguiendo el curso del arroyo del Teiciel se va a la braña del mismo nombre. En una segunda bifurcación hay otra llamada de Mestas. Las cabañas son de grandes dimensiones (una de ellas está caída) y en la solana hay un colmenar. Aquí también 

seguimos por la derecha (valle de Cimera). El camino no ha cambiado. Continúan el río y los grandes castaños. El cambio se produce cuando cruzamos un puente y casi inmediatamente una pequeña presa de regadío. Ahora nos alejamos del fondo del valle y empezamos a ganar altura. Dejamos el río a nuestra izquierda, el nuevo camino está tapizado por hierba corta que consigue acolchar muy gratamente nuestros pasos.

Ganamos más visión a medida que ascendemos. Se acabaron los castaños y en la falda de la montaña de la izquierda hay algún roble y muchos abedules, en la derecha monte bajo de ericas y algún piorno. De nuevo cruzamos el río (todos los puentes están construidos con traviesas de ferrocarril). A la derecha hay un pequeño prado. El camino se hace más pendiente y aparecen algunos acebos.
Continuamos. Hacen su presencia varios ejemplares aislados de carvallo y abedul. Pronto llegamos a la braña La Cimera. Está situada en la solana y con abundante agua. Las cabañas son grandes, tienen cuadra para el ganado y un piso superior para la hierba. Todas estaban abiertas y algunas tenían pequeñas cruces de madera sobre la puerta. Lo más llamativo resultó ser el tejado. Era de tablas. Tan sólo una tenía grandes losas. Cerca de todas ellas crecen numerosos fresnos, que muestran las huellas de las podas de muchos años.

A partir de aquí el camino se va perdiendo poco a poco. Se ven algunos ejemplares de carballo, son los restos del espeso bosque de caducifolios que antiguamente pobló esta ladera. Ahora seguimos las sendas hechas por el ganado, aproximadamente, por el curso del arroyo. Hay que caminar entre ericas de gran tamaño y resulta costoso. En un punto determinado sale un desvío a la izquierda pero es difícil de encontrar y apenas hay referencia alguna y lo mejor será seguir las veredas que a esta mano aparezcan.

De no acertar con la adecuada nos veremos obligados a caminar entre zarzas y ericas hasta la collada.
No se aprecia más vida que la vegetal. Por momentos el silencio es un masaje para el alma.
-Por favor, póngame dos horas de este silencio.
-No puedo. Es de todos.
-No me vengas con chorradas. Lo pago y listo.
La collada se llama Chao de la Laguna. A nuestros pies se extienden los restos de los famosos bosques de Valdebois y de Seroiro. A la izquierda (S.SE) se sitúa la cabecera del río Aviouga (Biouga, en algunos mapas). Mirando en el mismo sentido se aprecia la muesca que deja la carretera a San Antolín de Ibias en la falda de la montaña y, detrás, el pico La Candanosa (1.680 m): el más alto del monte Muniellos y que constituye su cierre natural al SO. Desde la collada, a la izquierda, hay varias cimas a las que se puede ascender sin otro problema que la incomodidad de la piedra suelta de sus laderas. La loma de La Argasada, por la derecha. A la izquierda quedan La Carcabina y
el pico Cazarnoso. Tiene una panorámica de 360º. Al S, cierra Muniellos el pico Candanosa y, por encima, se ve el Cueto Arbás y se distingue la oquedad que acoge su laguna; al N El pico Tonón (al otro lado está San Pedro de las Montañas); al E.NE Peña Manteca; al SO, O y NO la sucesión de planos de las sierras peneplanizadas que le dan al occidente astur su aspecto apalachano, se adivina el valle del Navia y las proximidades de Grandas de Salime.
Los bosques de Valdebois y Seroiro están principalmente poblados de robles y abedules.
Este pequeño cordal que se extiende entre el puerto del Pozo de las Mujeres Muertas y el puerto de El Connio se llama Sierra de Cazornoso.
El descenso no tiene pérdida. Sale una senda que enfila hacia el N y en poco tiempo nos plantamos en la braña La Cimera.

En Asturias empezó la expansión del bosque atlántico hace unos 10.000 años, después de la última glaciación, pero con la mejoría del clima también aumentó la población de humanos y su incidencia negativa sobre las superficies arboladas.
El bosque no sólo produce madera, es una compleja integración de seres vivos, muchos de los cuales no pueden vivir fuera de él. Un dato revelador: la reducción de un 10 % de área supone la desaparición de la mitad de las especies que la pueblan.
Spinozza (s. XVII) decía: “LA NATURALEZA DETESTA EL VACÍO”. El paso del Paleolítico al Neolítico fue decisivo por la importancia que alcanzan los procesos agrícolas y ganaderos al usarse el suelo para cultivos y pastos; más adelante vendría la minería, aperos, navíos, edificaciones
varias, energía (ferrerías, fundiciones, calor).
La franja atlántica en la que se sitúa Asturias atacó el bosque con los mismos fines que en cualquier latitud pero con medios diferentes. Aquí se opuso la guadaña al arado para el viñedo o las mieses, el pastoreo de vacuno frente al de ovejas y cabras El clima dominante desde la última glaciación,
nuestra complicada orografía y esta acción antrópica han dado el paisaje que actualmente presenta. 
El pequeño pueblo de Combo tiene cinco vecinos y 7 niños en edad escolar (cinco de E. G. B. y dos de B. U. P.). Los más pequeños han de desplazarse hasta la carretera para ser recogidos por el transporte escolar, a los mayores los va a buscar un Land Rover al mismo pueblo para asistir a sus
respectivos centros en Cangas del Narcea. Cada vecino tiene un molino harinero hidráulico, aunque en desuso desde la llegada de la energía la eléctrica.
Al regreso, en la braña Las Mestas, una familia, vecinos de Combo, compuesta por matrimonio y dos hijos, preparaba las cabañas para el próximo invierno. Tras el saludo y una breve conversación reanudamos nuestro camino, poco después fuimos adelantados por el menor de la familia -un
chaval de unos 13 años- que regresaba al pueblo conduciendo un Pasqualí cargado de leña. Todos los miembros de la familia aportan su trabajo y se incorporan a otros niveles productivos cuando están preparados al margen de las normas al uso en las ciudades.

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA


COLLADA BEZAL


18 septiembre de 1986
TEXTO Y FOTOGRAFÍA DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA
Ortofoto: Principado de Asturias

Procedente de Oviedo, después de cruzar el puerto de San Isidro hacia León, a los 2 km hay una pista a la izquierda que, remontando el valle de Wamba (o Vamba), nos lleva en pocos km a la collada elegida.
El recorrido no tiene pérdida. Caminar por pista puede ser aburrido y el paisaje que nos rodea no es demasiado sugerente aunque el cordón montañoso que tenemos al frente permite suponer que al otro lado se abrirá uno amplio y atractivo.
A medida que vamos ascendiendo se dibujan con mayor claridad las cumbres: Torres, Valmartín y Cascayón (1.949 m) al E; al NE la peña el Viento (2.000 m), La Rapaína (2.022 m) y La Rapaona (1.957 m). Entramos en las praderías y llaman la atención los profundos surcos que el agua excavó pese a lo lento de su discurrir. Son casi horizontales; y esto produjo pequeños meandros.

Entre pico y pico quedan colladas de fácil acceso. Resulta particularmente interesante la que se abre al E del Pico Valmartín que es el inicio de una travesía que termina en Caleao, por los puertos de Contorgán y Los Arrudos. 


Al final, ya en la collada Acebal, se nos presenta un paisaje que abarca: la falda N de la Peña del Viento, Valdevezón, Brañagallones, el Canto del Oso (1.800 m), al fondo el Tiatordos y en último plano los Picos de Europa; a la izquierda (E) los ya citados de Torres. Bordeando El Cascayón por su cara E y girando hacia el N pronto nos situamos sobre el lago Ubalas. El lago se encaja en una cubeta que se alimenta de las aguas y nieves que la cierran por el S, tiene una longitud de 150 m, un ancho de 75 y una profundidad de 4 m (las medidas que se dan son aproximadas y en condiciones de óptima alimentación).
En la foto se aprecia una seta de gran tamaño en la mano de uno de los excursionistas, se trata de Agaricus sp., probablemente macrosporus; encontramos numerosos ejemplares en las camperas de más altura, recogimos los ejemplares más jóvenes y los tomaremos de aperitivo cuando lleguemos a la casa de comidas que resulte elegida.




PEÑA CHANA

Peña Chana desde el Valle del Lago
Realizada el 4 de junio de 1994
De nuevo se eleva el listón y cada día supera al anterior. Colosal es la panorámica que esta peña ofrece del sector occidental de la cordillera Cantábrica y del sinclinal de Saliencia en particular.
Desde Pidrafita de Babia se sigue la carretera al puerto de Somiedo, pero mucho antes de llegar al puerto, en Vega de Viejos, se toma la desviación para La Cueta (1.400 m), punto de partida de la excursión. Es un poblado pequeño y ruinoso, habitado estacionalmente por los pastores que
cuidan su ganado en estos pastos de altura. De muchas casas quedan algunos lienzos de pared y un sembrado de la pizarra rota que tuvieron por tejado alfombra los caminos. Otras se reconstruyeron con bloques de prefabricados de hormigón, se cubrieron de uralita y cerraron sus puertas y ventanas con planchas de hierro. Hoy tenía un sólo habitante que pasaba el día con un par de niños de corta edad.

Los prados que rodean el pueblo tienen acceso por anchos caminos -parecen cordeles de La Mesta- que permitieron el paso de rabadanes, perros y rebaños de churras y merinas que en el estío venían huyendo de la España reseca:
¡Ay!, dehesas de Extremadura,
rebaños de lana fina,
mastines que están de guardia,
buitres de sagaz pupila
que siempre van al acecho
de la oveja mal herida,
y órdenes del rabadán
dominando la vigilia
de la noche y la majada
que en el cerro se cobija.
Las ordenanzas de 1730 de algunos de estos pueblos recogen la conveniencia de los vecinos más pudientes mantengan perros mastines:
... para la guarda de ganados, previa selección hecha por hombres desapasionados,
mandando la vez se eliminasen los que fuesen cuscos o de mala raza
Aquí se juntan dos brazos de agua: uno baja de la falda S de Peña Orniz y otro de Peña Chana. El curso que se origina a partir de aquí se llama Sil.
Dejamos el coche junto a la iglesia y emprendemos la marcha por el ancho camino que bordea el arroyo que llega por la margen izquierda (O). El que llega por la derecha (E) lleva a la base de Torre Orniz. 
Al principio hay prados, pero pronto éstos se reducen a las márgenes del río y el resto queda en abertal. En el primer cruce que se encuentra se ha de seguir el camino de la derecha. Algunos tramos están invadidos por piornos. Se llega a un chozo construido totalmente por piedras (incluso la cubierta); es un modelo de origen remoto y del que apenas quedan ejemplares en nuestra tierra. Servía de refugio al pastor y algunas crías de ganado que por inclemencias meteorológicas,
debilidad o enfermedad necesitaban especiales atenciones. 

Desde aquí se ve en toda su extensión la enorme crestería de Peña Chana alineándose de SE a NO. Parece fácil la conquista. Poco después se bifurca el arroyo y queda reducido a un par de regueros. Se sigue por la derecha. Al llegar a una cubeta de evidente origen glaciar, y pocos centenares de metros antes de llegar a la collada que da vista a la braña de Murias Llongas, se gira a la izquierda y empieza la ascensión en zig-zag, pero siempre por la falda SO. A medida que se va ganando altura aparecen las montañas de La Paredina y por encima Peña Orniz. Se camina con facilidad, sin peligro, a buen ritmo.
A partir de los 1.900 m se ven la braña de Murias Llongas, una pequeña parte del valle del Lago y la morrena que lo cierra por el NE. El espectáculo empieza y la vista es incapaz de fijar puntos de observación: Peña Orniz, los Albos, el Montihuero, el Muxavén, El Cornón, peña Canseco,
Rabo de Asno, el Diente, el Putracón y el alto de El Mojón son algunos de los puntos culminantes que se ofrecen. Fantástico exceso de oferta. Se camina, casi cresteando, por la cara SO. Las Duernas (o Morteras) se ven perfectamente y se reconocen los “cráteres” que salpican toda su extensión
y a la que deben su nombre.
Antón se va retrasando pero camina relajado y feliz, como un niño en un parque de atracciones. No le da tiempo a atender todas las llamadas de la Naturaleza: flores, piedras, fósiles, montañas, y la huella de los hielos sobre ellas.
Quedan algunas trincheras de la última contienda civil.
Cuando por fin alcanzamos el vértice geodésico y el buzón de cumbres,




estallamos en gritos de júbilo. La visión es de 360º: desde el Catoute a -probablemente- Peña Trevinca, el Muxavén, El Cornón, Rabo de Asno, el Mocoso, Tineo, Aguión, Peña Mayor, El Aramo, Peña Ubiña, Peña Orniz,
los Albos, los Bígaros, El Micho, Peñas Negras, y un sinfín de hermosísimas montañas. Más cerca, Santa María del Puerto, El Diente y el Putracón, Pola de Somiedo, ¡EL LAGO DEL VALLE REBOSANTE DE AGUA!. Juan Carlos señala con detalle el corte que se ve en la ladera hecho por el Camín Real de La Mesa.
Estas montañas somedanas están desnudas pero no dan una impresión de desolación como las de Cangas del Narcea. Aquí, a estas alturas, nunca hubo bosques, mientras que en las otras los árboles fueron casi exterminados y del expolio queda abundante documentación, más la presencia
en el paisaje de la característica vegetación de ericas, piornos, gamones que sustituyen a los bosques talados, quemados y degradados.
Tomás nos abandona y se acerca al borde NE, levanta los brazos al cielo y nos llama a contemplar el paisaje que se abre a sus pies. Aquí se han de extremar las precauciones porque limado por el hielo el fondo del valle de Lago dejó en la parte de arriba paredes verticales. Las camperas del valle lucen
un verde oscuro luminoso. Emprendemos el regreso en medio del buen humor general. Buscamos un sitio para comer las manzanas.
TEXTO Y FOTOGRAFÍA DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA
Meroy y La Cueta son los últimos (o los primeros) pueblos de La Babia Alta. La Cueta es el pueblo más alto de toda La Babia y lo forman tres barrios: Cacabillo, Quejo y La Cueta. Una vez en La Cueta decidimos buscar un sitio para ver el final de etapa del Giro. En Piedrafita nos dijeron que en
ninguno de los pueblos de los alrededores se captaba la señal de Tele5. Ante estas limitaciones, nos dirigimos a Santa María del Puerto para comer algo.
Regresamos por el puerto de Somiedo, que ya tenía muchas vacas en sus pastos.
TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA

LOS OSCOS (I)

22 de junio de 1996
Bajamos y seguimos hacia La Garganta (algo menos de 6 km). Es una campera en la que se asientan algunos edificios, hay un cercado de madera que encierra un par de docenas de caballos. Asomadas por los barrotes del cierre, están numerosas personas mirando los animales y charlando. Parece
que se trata de una feria de ámbito local.
Estamos muy cerca de Bustapena y se ven praderías sometidas a explotación intensiva, seguramente pertenecen a alguna cooperativa; ya tienen la “yerba” segada. Tomamos hacia Villanueva de Oscos, a unos 3 km encontramos a la izquierda -bastante a contrapelo- la carretera que va a Marlongo.

Marlongo
Entramos en el pueblo buscando los hórreos de cubierta vegetal. Dejamos el coche junto a la fuente y allí mismo tenemos un ejemplar. Se trata de una construcción de techo de escoba, sobre ella paja de centeno y acordonando concéntricamente el teito, tomando el centro geométrico del hórreo, unas ataduras de paja de centeno. Los hórreos son muebles que, si es necesario, se montan y desmontan
para los traslados. Las uniones de las piezas que los componen se sujetan con clavos de madera, y todas juntas se encajan. Éste tiene seis pegollos pero es de exiguas dimensiones. La techumbre está poco cuidada, le salen algunos musgos y ombligo de Venus.
Marlongo
Damos un paseo por el pueblo y vemos otro hórreo de iguales características pero en mejor estado. Pierde pizarra en varias construcciones y entre todas destaca el hórreo, que tiene el tejado de grandes lajas de pizarra, en perfecto estado de conservación y uso. Resulta llamativo porque el espacio que lo rodea está cerrado por un muro con saeteras que se prolonga hasta unirse con la casa, donde hay una puerta; de manera que sólo se puede ver algo de la antojana desde el camino. La finca que la incluye es de la familia y forma una unidad de explotación.
Marlongo
De la casa sale una señora con la que entablamos conversación (no conoce la escanda, al menos con este nombre) y terminamos comprándole miel. La transacción se cierra en la casa, en la cocina, donde somos invitados a café pero colectivamente lo rechazamos. Miel a 1.000 pts/kg (más o menos). En el pasillo de entrada que hace la distribución hay una máquina de coser; más allá, la negrura de la pizarra impide ver, parece un espacio sin dividir. En la casa vemos dos mujeres, madre e hija. Hablan la fala pero con captar el sentido de la frase es suficiente para nuestras necesidades de comunicación. El pueblo es pequeño, está en bien conservado, poco adulterado. Sorprende, gratamente, ver el alcantarillado de la red de saneamiento.
Seguimos camino de San Martín de Oscos.
Iglesia de San Martín de Oscos

Valle de Soutelo
Pasamos por San Martín y salimos -está la calle en obras- hacia Labiarón y Soutelo. De nuevo paramos en la curva que hay antes de Soutelo para contemplar el pueblo, el angosto valle, y admirar el conjunto arquitectónico del emparrado y los cinco hórreos. Al pasar por Soutelo un letrero advierte que está cortada la carretera; paramos y buscamos conversación. Entramos en el núcleo que habíamos visto, que desde dentro es más hermoso que desde fuera. Al oír ladrar al perro y a nosotros hablar, sale una mujer de edad madura.
Soutelo
De buen ver, limpia, de aspecto sanote, y fácil verbo. En aquella casa hacen vino los años que la cosecha lo permite. Aquí, si nos hubieran invitado, sí que habríamos aceptado un vaso. Las parras cruzan el camino y cuelgan de los aleros de casas y hórreos.
FOTOGRAFÍA Y TEXTOS DE MANUEL ANTONIO MIRANDA SALVO ADVERTENCIA EXPRESA

CABEZA UBENA Y TIEDU


8 de febrero de 1992

De Llanes a El Mazucu, desde Caldueño, se enfila un camino en dirección sur  hasta unos prados próximos, se mantiene la dirección por un camino ganadero  que asciende hasta Cabeza Ubena. Desde Asiego, camino por nosotros elegido, las pendientes de acceso son más suaves.
Por la carretera que desde Cangas de Onís conduce a Arenas de Cabrales, a la altura de Carreña se toma una desviación que sale a la izquierda y tras algo menos de 3 km termina en Asiego (San Miguel, 470 m) donde tomamos el camino que en sentido N lleva a la parte alta del pueblo. En la fuente que encontramos a la izquierda hacemos provisión de agua. Aquí dejamos el coche.

El camino se torna pista. Dejamos a la derecha el depósito de agua (a su lado hay una casa con una ventana de una pieza de una piedra horadada) y el terreno hasta aquí calizo pronto pasa a ser cuarcítico. La pista deja ver, a tramos, el anterior enlosado, obra sólida y de gran belleza. A ambos lados hay monte bajo con ericas y árgomas. El tramo mejor conservado se encuentra inmediatamente antes de llegar a Tebrandi, majada con edificios de piedra, gran cantidad de fresnos, y prados cercados con muros. A la izquierda (E) se abre el valle del río Terviña y justamente aquí se ve perfectamente la zona de contacto entre la cuarcita que abandonamos -margen izquierda del río- y la caliza que de nuevo vamos a pisar. Continúa el camino perfectamente marcado hasta la próxima braña de La Mata, que está en estado más ruinoso que la anterior. Desde aquí ya se ve la Cruz del Vierzo, y cuando la alcancemos habremos llegado a Brañes, último conjunto de cabañas que encontramos y tan caídas como las otras.
Ya desde Tebrandi veíamos sobre nosotros, al N, la silueta de la Cabeza Ubena, también el Tiedu (vértice geodésico de 1.188 m). La subida se hace mejor por la falda S para después girar al E y entrar por la entalladura que hay entre ambas cumbres.
La elección de este pico para esta excursión se debe a su privilegiada situación como mirador de los Picos de Europa.

Desde cumbres de las sierras litorales, aunque sean de moderada altitud, se logran vistas totales de los Picos de Europa y de la Cordillera; y, desde éste, también de la costa.
Al S y extendiéndose hacia el E tenemos a la vista la larga fosa tectónica originada en el terciario; esta depresión se estrecha a partir de Arriondas entre los Picos de Europa y El Cuera. Aquí se encaja primero el río Casaño y después el Cares discurriendo hacia el E; hacia el O, hasta el Sella, corre el 

Güeña; hacia la costa está la rasa1 de Llanes, el tramo de mayor complejidad.
Posiblemente la mejor época del año para hacer esta excursión es el invierno, si la meteorología no lo impide. Por enero y febrero, con días claros de Sol y fuertes heladas, los Picos conservan las nieves y aparecen centelleantes.
Al O disfrutamos de la zona central y occidental de la Cordillera Cantábrica. Así enmarcada Asturias parece realmente difícil romper el aislamiento físico que imponen el mar y la montaña.
La bajada se hace por el mismo sitio y si nos desviamos un poco al E, vemos una charca que sirve de abrevadero para el ganado llamada El Salgar.
Al fondo del valle y en sentido N.NE en la base de Peña Blanca, hay una grieta en el terreno: es la fuente del Moro. Del lago se dice que fue hecho por los moros porque no les gustaba el agua corriente y sí la embalsada, por lo que una mora llevó el barro del fondo a la Duerna de Ubena.
A la izquierda del río Cares y cerca de Poó hubo un pueblo llamado Muniama y que ya a mediados del s. XIX había desaparecido. Sus vecinos iban a misa a una iglesia llamada situada también cerca de Poo llamada la Magdalena de Dibueyes.
En los alrededores de Asiego hubo pequeñas explotaciones de cobre –metal campanil- que al albur de los precios de los mercados, tuvieron mayor o menor ‘vida minera’. Las págs. web sugeridas ofrecen algunas pistas para curiosos.
TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA
Asiego, mina El Déu. Cedida por
José Ramón Fdez. Tresguerres



Asiego, mina El Déu. Cedida por
José Ramón Fdez. Tresguerres


1. Franja costera que terminó su emersión en el Cuaternario; se extiende desde Burela (Lugo) hasta San Vicente de la Barquera con una anchura entre 3 y 5 km y una altitud máxima de 300 m.


CARACOLES IV



Oxychilidae
Nada puedo añadir a la imagen que ha sido determinada por Biodiversidad Virtual (de altruista e impagable su actuación)

Clausilia bidentata abietina
Debe su genérico al clausilium que les permite cerrar la concha y que todos tienen.
Habita bajo la corteza de los árboles, grietas de las rocas, en hojarasca, bajo hierba y  madera caída. En las superficies calcáreas generalmente y raramente supera los 1.000 m  s.n.m.
De lo poco que sabemos los humanos, algo, podríamos usarlo en nuestro beneficio:
caracoles fósiles dan pistas sobre el cambio climático hace 34 millones de años
pero si lo que sabemos no da $, €, ¥ ó £ poco interés despierta; aunque se trate del mismísimo calentamiento global.

Cochlicella ¿barbara
Singular caracol es: es omnívoro, devora (partes blandas y deja la nerviación como un encaje de palillos) y monda los huesos de los pequeños vertebrados, tan eficazmente  como los escarabajos.

Mengoana jeschaui
Endémica de España y noreste de Portugal y abundante entre la Sierra de Courel y el oeste de Vizcaya. 

Cernuella virgata
Tampoco sabemos mucho de éste. Tan poco que sólo vemos que se concentran en grupos numerosos en troncos de árboles, tallos o vallas.
Sí conseguiríamos descripciones anatómicas,  medidas y rasgos de su fisiología en publicaciones especializadas pero mientras no mane $, €, ¥ ó £ poco interés despierta.

Y dejamos para el final algunos fósiles por mí encontrados en lugares propicios o en baldosas urbanas, como es el caso del último, que ha sido cortado longitudinalmente y en el que se reconoce la silueta anillada en espiral de un cono de helado
Tener opinión crítica supone ver lo que las guías turísticas no predican, casi lo que ocultan pues resulta corriente pasear por campos fumigados con elefantes enjaulados [pronto con céspedes artificiales y flores de plástico (chino, claro)].
Carecer de opinión crítica asegura la ingenuidad ante toda propaganda y engaño.



TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ SALVO ADVERTENCIA EXPRESA

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