Pico Caniellas


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ 

Excursión del 20 de febrero de 1993

Desde Cangas del Narcea se toma la carretera que conduce al puerto de Cerredo, y en Pueblo de Rengos se sigue la que conduce a Monasterio de Hermo. Todo el recorrido a la orilla del río Narcea es un placer. A la derecha dejamos una franja de hayas y robles que nos acompaña hasta el final del recorrido y cierra la cabecera del río. Se puede seguir en coche por la carretera de servicio de las minas hasta más arriba del pueblo, se sube una pequeña cuesta y en el punto en el que se inicia un suave descenso sale a la izquierda una pista que es la que hemos de tomar; aquí mismo podemos dejar el coche.

Pico Caniellas
Pico Caniellas
Se ve un pico que engaña porque parece Caniellas, pero no lo es. La pista es cómoda, de pendiente llevadera, y con algo de hierba debido al poco uso. En el primer cruce seguimos por la izquierda y pronto encontramos, en un prado a la izquierda, una construcción de tejado de pizarra que parece una cuadra. Seguimos por la derecha y pasamos por encima del prado. A la misma mano quedan también otros encerrados por paredes de piedra. A la derecha hay monte bajo. Vamos casi llaneando. En la siguiente intersección seguimos por la derecha. Se hace un poco más pendiente y llegamos a un bosquete de acebos. Descendemos un poco hasta cruzar un arroyo que viene de lo que parece que fue una laguna que hoy está colmatada (al regreso se ve muy bien). Frente a nosotros hay un prado cercado por pared de piedra, con un abrevadero y una fuente. Aquí se abandona el camino y se sigue monte arriba por sendas de ganado. Es terreno montuoso de helechos y, también, algún acebo; se ve una gran piedra un poco más arriba. Hemos de ir desviándonos un poco a la izquierda para salir a la collada que hay al E del Caniellas. Atravesamos un piornal y llegamos a una pequeña campera totalmente rodeada de dichos arbustos; aquí hay que buscar una senda que se interna en el piornal. Es muy importante localizarla porque si no el esfuerzo de caminar entre tan alta vegetación es agotador. Llegamos a otra campera que está encharcada. Ahora se ve más fácilmente la vereda y la collada a la que hemos de dirigirnos. Pronto salimos a la pequeña pradería en la que afloran algunas piedras de caliza y rápidamente estamos arriba. Desde aquí vemos la cima del Caniellas (no es la que veíamos desde abajo, y ya advertimos de la posible confusión).

Cumbre del Caniellas
Cumbre del Caniellas
Subimos faldeando a la izquierda primero, después alcanzamos el espinazo de la cima y lo que falta lo hacemos cumbreando. La panorámica es buena: al O el puerto de El Connio, las montañas del Rañadoiro, las cumbres que rodean Muniellos y el pueblo de Larón; al S la sierra que separa este valle del de Degaña; al E el pico El Fraile, el Cueto Arbas, El Cornón, y hasta Peña Ubiña se alcanza; al N el valle y pueblo de Gillón. Al S de los altos de Monteiro se ve un antiguo fondo de valle colgado orientado en la misma dirección que el actual. Casi allí mismo nace el Narcea, a 1.550 m de altitud, entre el monte Granda de Rioconco, los altos de Monteiro y Bustapiedra.

Monasterio de Hermo
Monasterio de Hermo
El valle del Monasterio de Hermo tiene 8 km de longitud y una anchura media entre cumbres de 4,5 km. En los tramos más altos se reconocen terrazas de depósitos fluvioglaciares. Se contempla en toda su plenitud el bosque de la margen izquierda del Narcea. La deforestación de la zona para la construcción de navíos, carbón vegetal, ferrerías, fundiciones, cultivos de rozas, etc., dejó un paisaje empobrecido y dominado por ericas y piornos, del que únicamente destaca la citada masa arbolada. Este bosque y el de Degaña albergan algunas parejas de osos condenadas a la endogamia por la dificultad que tienen para comunicarse con otras poblaciones, incluso tan próximas, como la de Somiedo. Aquí se encuentran casi todas las especies de vertebrados propios de nuestro clima.


Vivienda en Monasterio de Hermo
En Monasterio de Hermo
Se ha construido sin respeto alguno al pasado ni proyecto de futuro en Monasterio de Hermo. Se han usado toda clase de materiales y ofrece un lamentable aspecto tanto los elementos nuevos como el ruinoso aspecto de los antiguos. Conservan, por suerte, tejados de pizarra. En Monasterio de Hermo, siguiendo la carretera, la última casa a la izquierda antes de girar para ir a la iglesia, guarda bajo cubierta un notable conjunto de dependencias para vivienda y uso agropecuario que merece la pena pedir permiso y visitar.




AUTOR DE TEXTO Y FOTOS: MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Cueto Arbás


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ


Excursión del año 1992

Partiendo del puerto de Leitariegos se sigue la pista hasta la laguna, no hay dificultad alguna para topar con ella.
Enseguida se ve la pequeña hondonada en la que se cobija una laguna –temporalmente- a la que van a parar los excedentes de agua de la mayor, la de Arbas, a 1.700 m de altitud, al pie del Cueto de Arbas. Algo escondida entre la maleza, hay otra pequeña laguna; siempre están rodeadas de piornos y tojos. Cuando está llena es de buen tamaño y su coloración varía a lo largo del año por la vegetación circundante y más por el color del cielo.  
Cueto Arbás
Cueto Arbás

De sus orillas este y sur salen numerosos sendas que convergen todas en la collada del este del pico en cuestión, llamada La Fanetina (fana, argayo, desprendimiento, parece), topónimo frecuente en su ladera sur. Serpentean entre matas de arándano (Vaccinium uliginosum) cuyo fruto es muy parecido al del arándano común en los bosques asturianos (Vaccinium myrtillus)  hasta la collada, siempre a la vista, en el extremo este del pico.
A partir de la laguna se ven numerosas –muchas y menores- de origen glaciar, sin lámina de agua casi siempre; el modelado glaciar de algunos amplios valles, los circos y nichos ofrecen un conjunto de gran interés geomorfológico.
Amplios valles y formas de erosión como circos, nichos o aristas glaciares favorecen el desarrollo de turberas como las de L.laul.linas o Reconcu, encontrándose aquí uno de los mejores conjuntos de Asturias
Laguna de Arbás
Laguna de Arbás

El crestón de Arbas está cubierto de vegetación subalpina silicícola, esta serie sólo está presente en algunas montañas occidentales, los mejores reductos están en esta montaña, el Alto de Bustapiedra (Leitariegos) y El Cornón (Somiedo). Esta excusión no tiene interés exclusivamente deportivo y es de altísimo valor bioclimático. Esta lagunilla tiene más o menos agua según la estación y la meteorología reinante por lo que siempre se forman magníficas turberas, que desarrollan sobre sustratos impermeables y en una concavidad más menos acusada de difícil desagüe.
El sustrato es generalmente de rocas ácidas silíceas
Laguna de Arbás
Otra imagen de la laguna de Arbás

Llegados a la collada hay sendas más o menos bien marcadas que avanzan con dirección oeste y confluyen en el pico propiamente dicho, la divisoria de aguas define el límite administrativo entre Asturias y León. No hay pérdida posible y desde la collada –tan mencionada ya- se ve el espinoso colectivo de antenas que rodean al vértice geodésico. Destacan los grandes bloques, más o menos prismáticos muchos de ellos e irregulares la mayoría, que fueron quedando retenidos en la ladera sur, mientras que la norte se caracteriza por su escarpe y verticalidad.
El mojón se construyó en 1983.

No acercarse demasiado a la cara norte por la verticalidad del farallón es una precaución muy recomendable. Peligro.
Brañas de Arriba
Brañas de Arriba

Son muy acusadas las pendientes de algunos valles  producidas por el encaje de la red fluvial.
Resaltamos la importancia del lugar por el bioclima subalpino y por la riqueza botánica y zoológica que encierran su gran laguna, lagunillas, y turberas.

El bioclima se lo dan la combinación temperaturas y precipitaciones, que la media de las mínimas baja de los 2o C, la media de las máximas no pasa de los 12o C, y las medias del mes más frío bajan de los 6oC; y las precipitaciones superan los 1,9 l/m2.


P.D. Arvas, apellido, se escribe, indistintamente con B ó V. El topónimo, en las fuentes consultadas se encuentra mayoritariamente B, con o sin tilde en la /a/ final.

Mapa topográfico de la zona

AUTOR DE TEXTO Y FOTOS MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Amor, belleza y terror, en la ruta llanera a Fuso de la Reina

POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ
Salamandra
Ambos gritaron: cariño no es lo que parece
El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza (Ortega y Gasset).
Confirmo lo dicho por el filósofo pues estos colegas (frecuentadores de la mencionada senda) no se asustaron ni se dieron por observados en momento alguno.
Libélulas
Libélulas
Las libélulas tienen su cortejo, complicado, en el que los machos mueven con las patas delanteras el esperma a lo largo de sus cuerpos. Frecuentemente parece dibujar un corazón con sus cuerpos unidos y arqueados. Les molestan las interrupciones y algunas especies se vuelven muy agresivas antes y durante el apareamiento, y hasta pueden matar a la hembra. Hay amores que matan.
Moscas

En esta parte del proceso amoroso las moscas el macho engancha a veces a la hembra en el aire, pero la consumación tiene lugar ya aterrizados.

Tórtola persa
Tórtola Persa
Y estas tórtolas podrían ser raptadas por una bruja y no inmutarse.
Es frecuente en bosques, linderos, caminos y suelos arenosos. Se alimenta de cualquier otro insecto y sus larvas también son depredadoras. Horadan el suelo, y en la boca del agujero aguardan a sus presas.
Cicindela campestris
Cicindela campestris
Es posible contratar un safari y conseguir menos fotografías de tantas especies, tan feroces, tan valientes, y tan…todos los tópicos que se puedan colocar. Prestando la atención que se debe prestar para observar, la Senda a Fuso es un sueño para la fotografía.
Los animales no especulan con la comida, no la guardan para vender, no la adulteran nunca les sobra, no matar por deporte. Si conocieran a los humanos comprendería por qué estamos hechos a imagen y semejanza de dios.

Mantis religiosa
Mantis religiosa
No la vimos en acción pero sus mandíbulas despiezan cualquier presa y con ayuda de las patas delanteras la engulle con inusitada voracidad. Lo de religiosa se debe a la corriente postura de oración en la que se la encuentra.  Cuenta con un único oído, y lo tiene localizado en el tórax.
Su color varía del verde al pardo mimetizándose con el medio de la última muda. Al dorso de una hoja de olmo está tomada esta foto. Pasa por ser un animal feroz y cruel con sus víctimas pero igual que cualquier depredador. Llaman mi atención los diversos documentalistas cuando se refieren a “su crueldad”, es igual que la de cualquier otro depredador; en la Naturaleza no hay espacio para bromas: comer y ser comido es el final natural. No existen animales decrépitos en libertad.

Reducir la belleza de la ruta a la presencia de animales que se ajusten a lo que los humanos llamamos hermosura es confinar el concepto y las fotografías sólo citan las apariencias de un momento.


“Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
Se aprende lo que es la Fealdad;
Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo
Se aprende lo que es la Maldad”

La Belleza no forma parte de un decorado.

Viene a cuento este preámbulo porque las fotografías que acompañan al texto son fragmentos de una realidad, instantes que llamaron mi atención. En mi condición de humano y educado en occidente quise llevármela a casa y sólo conseguí estas fotos.

La Belleza es inaprensible.

Apis mellifera
Apis mellifera
100 millones de años  llevan como sociedad organizada  y si no fuera por los humanos podrían seguir hasta una hecatombe astral las hiciera desaparecer. Hoy existe una gran preocupación global por la salud de las abejas, se estremecen los terratenientes y los industriales si en sus plantaciones hubieran de polinizar las flores a mano.
En cultivos bajo plástico se emplean abejorros (Bombus terrestris para Europa y Asia, B. canariensis para las Islas Canárias, B. impatiens para Norte y Sur América).

Bombus terrestris
Bombus terrestris
Bombus pascuorum
Bombus pascuorum
Una vez terminada la etapa de la polinización  los insectos-esclavizados ‘desaparecen’, y es tal la promesa de rentabilidad de esta polinización que se ensaya con moscas. No preocupa demasiado conocer la causa de la desaparición de las abejas porque acaso sean los plaguicidas y monocultivos la causa, o, al menos, una de ellas.
Frecuente y que debe la excelencia de su población a que no se han descubierto –aún- ventajas crematísticas de su manipulación es esta mariposilla nocturna.

Cilix glaucata
Cilix glaucata
Y cómo no sorprenderse ante esta otra, minúscula (está sobre uno de mis dedos), que es la conocida polilla de los manzanos.

Cydia pomonella
Cydia pomonella

Dryomyza flaveola
Dryomyza flaveola
Otra que, de momento, se salva del interés humano. Descrita por Fabricius en 1794. Johan Christian Fabricius  nació en Dinamarca, trabajó principalmente con artrópodos y era especialista en insectos. Trabajó en la Universidad de  Upsala, dónde estudió con Carlos Linneo durante dos años.

Episyrphus balteatus
Episyrphus balteatus
Imita a la avispa solitaria como mecanismo de defensa aunque es una especie bastante inofensiva.
Escasean los ejemplares de Platanus sp. en el Parque de Invierno, pero haberlos haylos.
El tigre del plátano es un minúsculo insecto que habita bajo la corteza del Platanus sp., ha tenido la desgracia de ser tomado como amenaza y son numerosos los productos químicos que se encuentran a la venta para su exterminio. Se alimenta principalmente de Platanus orientalis y P. hispanica, también en tilos y fresnos, ocasionalmente.
Siete estadios de desarrollo tienen las ninfas: huevo, 5 estadios ninfales y fase adulta.
Son varios los laboratorios que han convencido a la población de la jardinería que conviene su desaparición, por lo que, bajo diversas marcas comerciales, se encuentran las armas de destrucción masiva para esta especie.
-¿Qué pasa con los abejorros tras la polinización?
-¡Buena pregunta!

¡El progreso!

Tigre del plátano
Tigre del plátano
Tigre del plátano
Tigre del plátano
Y el único final posible para un ser vivo es la muerte, y el momento es especial para cada individuo sea cual sea su especie.
La mosca que a continuación se presenta ha muerto a causa de un hongo, (probablemente Entomophthora muscae que se deja ver en “los pelillos” translúcidos que salen de su abdomen. Otros congéneres morirán a causa de insecticidas el moderno método de exterminio control biológico de moscas o alimentarán a aves y arañas. El destino está sin escribir.

Entomophthora muscae
Cuando el hombre llegue a la Luna dará mucho miedo pensar las condiciones en las que quedaría la Tierra; y mucho más miedo las condiciones en las que dejará la Luna. De momento y, aunque sólo sea un pedrusco, es un hermoso pedrusco.




 AUTOR DE TEXTO Y FOTOS MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ


Vega Pociello


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Excursión del 19 de noviembre de 1994

La Ablanosa
Majada La Ablanosa
En la carretera de Campo de Caso a Tarna, entre los km 14 y 15 (a unos 860 m de altitud) hay a la derecha una cabaña y unos prados. Desde este punto se ve el pueblo de Tarna. Se puede dejar el coche en el ensanchamiento que presenta aquí la carretera.
Se toma el camino que sale a la derecha y conduce rectamente hacia el río Nalón. Una vez cruzado éste, se sigue el ancho pasaje que inicia la subida por la margen izquierda del arroyo La Ablanosa -desemboca en el Nalón un poco más abajo por su margen izquierda- y tras una hora de marcha llegamos a la majada La Ablanosa (1.180 m). Muy pronto comienza el hayedo; está limpio, sin sotobosque porque el desarrollo de las hojas paralelas al suelo y paralelas entre sí impide la llegada de luz suficiente para que crezcan otras especies de menor porte. A la derecha quedó El Canto del Oso y a la izquierda, al otro lado del arroyo, el Cueto Negro. Como a 1 km se presenta ante nosotros un pico escarpado: El Cueto, que dejaremos a la izquierda, aunque el camino parece que nos lleva a él de manera natural.

Vega Pociello
Vega Pociello agostada por el estío
Cuando llegamos al nivel del arroyo grandes matas de acebos y piornos limitan la visibilidad pero ya falta muy poco. Al poco tiempo aparece el prado y unas cuantas cabañas, algunas en buen estado. Esta vega de Pociello (1.290 m) está, en su conjunto, bien conservada. Su emplazamiento resulta verdaderamente privilegiado por la protección que le brindan las cumbres que la rodean: desde el Porrón de Cerrosa al Canto del Oso por el O y NO; y por el S y SE la sierra del Mongayo, Lagunillas y Valdevezón.
Al final de la vega, por la collada Las Arenas se pasa a Valdevezón (1.450 m).
Todo el conjunto resulta de una belleza difícil de encontrar fuera de las montañas casinas: las escarpadas cumbres que la envuelven, la presencia del hombre a través de sus construcciones. La vida animal, aunque no se deja ver en directo, la inferimos a través de huellas, egagrópilas, excrementos o plumas. Numerosos vegetales llenan los huecos de las zonas más bajas. La conjunción de vida en armonía que encontramos en este lugar, permite el descanso espiritual que uno se lleva a la ciudad después de un buen día en el monte.
En Bezanes se puede comer y, si el tiempo no lo impide, nos podemos acomodar en el mismo centro y disfrutar de la vida del pueblo.

Vega Pociello
Vega Pociello
ANEXO
Esta descripción estaría muy incompleta sin la anterior hoja de la excursión a la Vega Pociello.
El camino que parte de la carretera de Campo de Caso a Tarna (está descrita la localización del punto de partida en su primer párrafo) es el mismo que conduce a la cascada de Mongayo. Baja hasta el río y poco antes de llegar se deja el que sale a la derecha. Se cruza el río por un puente de madera y ya no hay desviación ni pérdida posible. Las cabañas y campas de La Ablanosa (para bastones y mangos de herramientas son buenos los avellanos de corteza blanca y cortados en el menguante de enero) están muy bien cuidadas y  atendidas. Este mayao se sitúa exactamente bajo la cara NE del Cantu`l Osu.
El camino prosigue sin nada notable que reseñar hasta pasar frente al Cuito Negro, formado por dos agujas de cuarcita, roca de aspecto oscuro y más cuando está mojada. Esta formación tiene numerosas oquedades que aprovechaba el oso para invernar; y no debieron ser escasos por aquí ya que se encuentran otros topónimos que hacen referencia a este animal.

Vega Pociello
Otra imagen de la Vega Pociello
El hayedo que atravesamos goza de buena salud. Son árboles jóvenes y sanos, algunos gigantes han caído y se pudren dando comida y cobijo a muchos de los pequeños habitantes de los bosques. El camino continúa hasta entrar en la Vega Pociello. Es un coso rodeado por un anillo de piornos, después hayas y, por último, monte bajo. Por la izquierda (E) se levanta la ladera con gran perpendicularidad pero aun así permite el ascenso hasta la línea de cumbres de la cordillera que se cierra al E con El Remelende y baja hasta el puerto de Tarna. Por la derecha (O) se levanta el extremo S del bosque Fabucao, hayedo que faldea la cara E del Cantu`l Oso desde el mayao de Cerreo hasta aquí. En la majada, al abrigo de los piornos, se levantan algunas cabañas y quedan las ruinosas paredes de otras muchas. Algunos techos son de caucho de cinta transportadora. Un camino sigue, casi paralelo y ganando altura poco a poco, el curso del río. Atraviesa otro hayedo haciendo varias eses y sale a una colladina con una campera dentro de un piornal. Desde aquí hay una vista fastuosa al E: el valle de La Ablanosa y el Cuito Negro, al fondo el extremo S del Tiatordos, el Maciédome, y las moles peladas de los Picos de Europa.

Tiatordos desde Poceillo
Tiatordos desde la Vega Pociello
Por la izquierda continúa la senda hacia la collada de Valdevezón. Se encuentra una fuente primero y un abrevadero después, desde aquí ya se alcanza la divisoria de aguas en poco tiempo.
Desde la collada también resulta espectacular el panorama: la cabecera del río Monasterio, La Rapaína, La Rapaona, la Peña`l Viento, el Cascayón (o Fornos), la collada Berezoso y la sierra de Braña Piñueli. Esta sierra presenta la misma morfología que el Tiatordos, el Maciédome, y otras montañas de esta área ya que tienen el mismo origen dentro de la Región Asturiana de Mantos. Son todas como gigantescas galletas de caliza inclinadas hincadas en natillas. La cara N de La Rapaína, La Rapaona y la Peña`l Viento, es una pared vertical que conserva claras las huellas de la última glaciación, un pequeño circo. Hoy es una zona muy umbría que mantiene helada la pared gran parte del año. La vega de Valdevezón también está orlada por piornos. Las cabeceras de los ríos de esta región presentan gran parecido, es el caso de la del Vallemoro, el Monasterio, el Ablanosa, y el Pendones, entre otras menores.

Maciédome desde Poceillo
Maciédome desde Vega Pociello
En la base de la Peña`l Viento se ven algunas construcciones propias del pastoreo.
La mayor parte del término municipal de Caso es de acusada pendiente y se sitúa a altitud considerable: el 82 % presenta un desnivel superior al 31 %. Pero esta dura y accidentada orografía ha permitido la buena conservación del medio natural, así, Caso, mantiene algunos de los más importantes bosques de Asturias y buena parte de la fauna más representativa.
Del cercano pueblo de Tarna, dice el Madoz:

“... está en las inmediaciones del camino real que por el puerto de su nombre conduce a Castilla1, es de clima frío. Tiene 42 casas y algunas cabañas de pastores […] abundante caza mayor y menor, y multitud de lobos, osos, zorros y otros animales dañinos…”.

Antaño, los habitantes de los pueblos casinos eran magníficos artesanos de la madera, la trabajaban durante el invierno y vendían los aperos y madreñas en la primavera. Se surtían del monte para la consecución de carne a base de venados y rebecos.


  1. El paso de automóviles no fue posible hasta 1935.



AUTOR DE TEXTO Y FOTOS MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

La curiosidad mató al gato


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Difícil explicación tiene el origen de esta expresión y parece indicar que la excesiva cautela y escasa sociabilidad pueden ser tan peligrosos como  el aislamiento y la asunción de riesgos innecesarios, pone a los gatos como ejemplos de cuidar sus todos actos y movimientos y este exceso de recelo también puede acabar con ellos.
Este corto preámbulo  servirá para situarme en algún punto indefinido pero cercano a la curiosidad más exacerbada.
Supongo que en Oviedo hay montados servicios de inteligencia con espionajes y contraespionajes, y más afinados con los medios técnicos de los que dispone la moderna sociedad.
Encuentro yo que resulto algo afectado por mi narcisismo pero se me escapa la vanidad cada vez que ve a algún sin papeles, quizá peligroso, pavonearse impúdicamente ante cualquier autoridad tenga o no uniforme.
Hoy me encontré con un verdadero acorazado, algo así como el samurái que había en el antiguo museo arqueológico de esta ciudad, o los –ya extintos- placodermos. Vivía en un corto túnel de la senda a Las Caldas con otros muchos vecinos.

Armadillium sp
Armadillium sp.
Tenía aspecto muy llamativo, sólo parecía protegerse de los pisotones propios de una avalancha. No quiso darme su nombre pero su aspecto inconfundible me hizo llegar fácilmente a su identificación, más bien me pareció que debía llamarse “desarmadillo” pero hay hoy libertad para imponer un nombre que no esté en el santoral católico.
Pensando que a nadie se le ocurriría escudriñar estos lugares proseguí camino sintiéndome su cómplice y asegurándome, a mí mismo, que jamás le delataría.
A los pocos metros retrocedía para comprobar que seguía en el mismo sitio, que no se había asustado, y ningún peligro le amenazaba.
¡Susto! Cuando llegué no estaba y en un lugar muy próximo me encontré con un nuevo -para mí- inquilino.

Porcellio sp
Porcellio sp.
Tenían algún parecido y nada hacía pensar que no fueran europeos y hasta españoles, éste último se asustó –quizá adivinó que iba a ser fotografiado- y  se fue a toda velocidad. Gracias a la foto pude ponerle nombre, casi parece latino; y, al interesarme por él descubro que estos son sus apellidos, pues es un Isópodo, que resulta ser que tiene los pies idénticos.
Las pesquisas de estos indocumentados se hacen arduas y desanimarían al mismo S. Holmes, pero mi curiosidad me arrastra y me prometo que volveré a inspeccionar el tunelillo, seguro que algún experto en camuflaje se escapó a mi aguda vista.
Se hizo tarde y regresé a Oviedo, había de gestionar dos o tres asuntos en algunos bares de mi barrio. Para llegar a uno de ellos se ha de pasar frente a uno de los supermercados de la marca El Árbol, pintados con su característico color verde fosforescente, y encontré un extraño descansando en su pared. No parecía un mendigo, me chocó su inmovilidad y le llamé desde la otra acera; nada no hubo respuesta. Muy ‘picado’ por la curiosidad me acerqué para obtener una fotografía y tampoco manifestó temor ni sorpresa, impávido.
Como es habitual por la cara llegué al nombre



Limenitis camilla
Limenitis camilla
Vi esta especie en la periferia de la ciudad y es la primera vez que la encuentro en zona urbana. ¿Despistada? ¿enferma y agónica? No es corriente que un animal silvestre se muera de viejo, suele ser devorado por sus depredadores; podría ser que se hubiera intoxicado por algunos de los muchos venenos que en la ciudad más limpiada del mundo se usan para preservar la seguridad de sus gigantescos moradores: los humanos.



AUTOR DE FOTOS Y TEXTO MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Ovetenses sin papeles


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Viven en la periferia de las ciudades y –frecuentemente- pasan desapercibidos. Cuando ‘las policías’ locales, autonómicas o nacionales se ponen nerviosas rebuscando indocumentados, ellos circulan entre los que tienen papeles sin mostrar inquietud alguna.

Algunos visten de colores muy llamativos, otros llevan capas oscuras o pardillas pero, sin que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (¡qué miedo da su mención!)  sepan cómo se las arreglan para mimetizarse en los medios más variados, pasean con descaro ante todos los ovetenses.
Ocasionalmente, un viandante intercepta alguno pero no logra enterarse ni de su régimen alimentario ni localiza su albergue; jamás hay delaciones.
Para su identificación es necesario acudir a especialistas en esto de las extranjerías y en algunos casos dicen, los especialistas, que es necesario matar al ejemplar y hacerle una secuenciación genética.
El control de las poblaciones es uno de los grandes problemas de nuestros tiempos y una preocupación de gran envergadura para las potencias de todo signo.

Los que me encontré hasta ahora son pacíficos, observo que su defensa consiste en mantener la inmovilidad, jamás atacan, procuran hacerse los muertos; si se sienten muy acosados huyen refugiándose en los recovecos más inverosímiles.
Habitan en las viviendas de los ovetenses con papeles, a ras de calle y pocas veces rebasan la planta primera, la gente entra y sale de sus casas sin prestar atención a los que se alojan en sus portales (por suerte no llegó la xenofobia hasta ahí).
Incorporamos algunas fotografías captadas subrepticiamente y ocultamos el nombre del fotógrafo freelance por cuestiones de seguridad. Somos conocedores de los riesgos que corremos y aceptamos todas sus consecuencias.

Ashfordia granulata
En esta entrega primera mostramos a los más caraduras, y especialmente destacamos la parsimonia de sus movimiento, como si el peligro ciudadano no fuera con ellos.
Este par fue sorprendido en los muros que rodean en Centro de Salud de San Lázaro. No quisieron identificarse y me obligaron a hacer delicadas pesquisas y por el nombre sospeché algo peor de lo que resultó ser. Llamaron mi atención por los pelos (así parecen) hirsutos que rodean su casa; fueron éstos los que llamaron mi atención al acercarme. A veces hay que acercarse para ver los detalles y en otras ocasiones es alejarse lo que conviene, resulta difícil elaborar reglas generales.

Clausilia bidentata abietina
Me sorprendieron estos tortolitos, tan tranquilos y temo que ni se enteraron de mi presencia. Estaban en una oquedad caliza -como si de los de Altamira se tratara- y no parecían tener intenciones de moverse. Más tarde encontré otros muchos, siempre en nichos similares; me acostumbré a escudriñar tales recovecos y siempre estaban habitados, ¡cómo está esto de la vivienda!
P.D. Advertimos que en esta vorágine de delimitación del territorio, afirmación de la propiedad, espacio vital, y otras expresiones que meten el miedo en el cuerpo, algunas empresas legalizadas por la administración de turno, con todas las bendiciones, se encargan del exterminio de toda suerte de extraños.
Hasta este momento no tenemos noticias de que los ovetenses que no colaboran en tales limpiezas hayan sido acusados de colaboración con el enemigo.

AUTOR DE FOTOS Y TEXTO MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Peña Rueda - Macizo de Ubiña


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Excursión del 27 de mayo de 1995

El pronóstico meteorológico no es el mejor de los posibles pero no rebajamos nuestras expectativas. Hoy atacaremos Peña Rueda (2.155 m) -en el término municipal de Quirós- y que en tantas ocasiones contemplamos codiciosamente.
Salimos de Oviedo, a Trubia y Proaza, (hasta Caranga está la carretera en mal estado). Llegamos a Bárzana, seguimos hasta Sta. Marina y -por la carretera de Ricabo- a unos 4 km, se toma la pista que súbitamente sale a la izquierda. Se abrió para las explotaciones a cielo abierto que hay más arriba.
Después, la inercia y la dejadez oficial permitieron el paso de vehículos todo terreno; y hoy se llega a la collada Lingleo en un 4 x 4. Al llegar a las minas espanta la herida que dejó la remoción de tierras; otros restos se encuentran más adelante. Los movimientos fueron tan profundos que no recobrará nunca la topografía anterior. Nando maneja el coche al estilo Camel Trophy mientras todos saltan y danzan en el habitáculo.
No sé si quiere zarandearnos, amedrentarnos o sólo se trata de embadurnar el coche.

Siegalavá y Tapinón
Siegalavá y Tapinón desde Peña Rueda
Llegamos a la collada Lingleo, nos equipamos y muy pronto emprendemos la ascensión. Juan Carlos y Tomás se organizan para dar un paseo, después bajarán el coche a Lindes y nosotros podremos, gracias a su colaboración, consumar una hermosa travesía.
Iniciamos la subida por la campera de la cara S. Antón demarra en busca de flores pero pronto es absorbido por el pelotón y ampliamente rebasado. Vamos desviándonos un poco más al S. Al volver la vista atrás cobra mayor grandeza el murallón de El Panchón, El Ranchón y el Huerto del Diablo (creo que se corresponde con Peña Cigacha); y separándonos, la maravillosa collada de Lingleo. Continuamos la subida y entramos en un canchal, ahora sí que se ven los puertos de Agüeria bajo el Tapinón y Siegalavá, los Joyos de Cuevapalacios, El Siete, Los Castillines, Peña Ubiña y el, ya referido, murallón de caliza; algunas cabañas y grandes manchas de acebo ablandan el duro paisaje. Detrás está Peña Orniz (se reconocen los conos de deyección en la base de la cara N), El Cornón, y muchos km de cordillera que no identificamos. Hacia el O se ven: pico Saleras (o Salseras), la pista que va desde Ricabo al puerto de Ventana por Trobaniello, la que sube al Saleras, las que cruzan hacia Jomezana desde La Cobertoria por la cara O de Brañavalera, y las que dan acceso a Peña Rueda. Demasiados accesos.

Ubiña, Los Fontanes y El Prau
Ubiña, Los Fontanes y El Prau. Abajo izqda. los Joyos
de Cuevapalacios
La gran escama caliza de El Gamoniteiro se orienta con rumbo N-S y destaca sobre una densa red de valles organizados por el curso principal, el río Trubia. La carretera que va desde Santa Marina a Pola de Lena sube faldeando. Resalta el conjunto rural de Llanuces. También se ve en el piso inferior de El Aramo la ermita de La Merced asomada al valle del Trubia por cantil.
Poco después de salir del canchal y antes de entrar ya definitivamente en la alta montaña, Antón topa una enorme mancha de Pulsatilla rubra y P. alpina, flores de montaña de gran belleza; también se encuentran Ranunculus sp. y otras flores propias del piso en el que nos hallamos. Más arriba hay cierres de piedra protegiendo unas zanjas que –parece- fueron trincheras cuando la guerra civil. Desde aquí, ya por encima de los 2.000 m, apenas hay vegetación, se hace más llano y enseguida se ve el vértice geodésico (construcción 1983) de la cima. Llegados al mojón depositado por el Instituto Geográfico y Catastral tenemos panorámica de 360º. Especialmente gratificante es la de los puertos de Agüeria y las huellas que el glaciarismo dejó en el modelado. Resulta extremadamente excitante imaginar los casquetes de hielo escurriéndose en desplomes y aludes, aterrando a aquellos peludos antepasados nuestros que hicieron los túmulos de enfrente, en la collada de La Cobertoria, en El Aramo.
  
Fariñentu y Puertos de Agüeria
El Fariñentu y los Puertos de Agüeria
Formidable -y única- atalaya para observar el modelado de la cara N del macizo de Ubiña. El glaciar de Cueva Palacios tuvo una lengua en el momento de máxima expansión de 2,5 km. Se unía más tarde al Llongo y al de Colines y originaba el de la Foz Grande. También se ven con toda profundidad los circos alojados entre el Fariñento y Peña Chana; y entre ésta y el Tapinón, que, unidos, formarían el de la foz pequeña. Los de La Foz Grande y de la Foz Pequeña separaban sus lenguas por una gran arista morrénica perfectamente visible. Las formas relictas más manifiestas son las cubetas que alojan la lagunas de Tcheturbio y el Tchago, los ya citados circos glaciares y las morrenas, ya sea como mantos, aristas, arcos o terrazas. La cima es un peñasco descarnado, con el vértice geodésico y una cruz con un buzón de cumbres, que se prolonga en un cuchillar con alineación NE.

Cumbre de Peña Rueda
Cumbre de Peña Rueda
Arriba todo es alegría. Lucas nos da los preciados higos pasos (de Éfeso, dice) y repartimos las manzanas francesas de Tomás. Comemos tumbados al Sol mirando la silueta de unos montañeros recortados en la ladera de El Panchón. Hacemos las fotos de rigor y preparamos las cosas. El descenso lo hicimos hacia Lindes por una amplia canal que sin problemas nos lleva a Manín Cimero. Abajo, antes de llegar a la campera, la senda se desvía un poco a la izquierda y salva el desnivel por un estrecho camino que no convence a Antón; y éste, acompañado por Pepe, exploran la bajada por la derecha y la encuentran sin problema. Desde aquí, ya en la pradería, se puede optar por salir directamente al camino que viene de los puertos de Agüeria o tirar de frente por el bosque a llegar al camino pero mucho más abajo.

Cumbre de Peña Rueda
Cumbre de Peña Rueda
El subgrupo más animoso -formado por, Lucas, Nando y Pablo- se descolgó bosque abajo y llegó a Lindes mucho antes que el resto: Antón y Pepe. Allí estaban Tomás y Juan Carlos, frescos y relajados, con el coche preparado para marchar a comer. Y aún hubimos de soportar el derroche de facultades de Juan haciendo planchas en el asfalto de la carretera.
Comimos en Bárzana. Nando y Pepe se entretuvieron escuchando las diversas estrategias que empleaba un joven pálido entablar relación con una chica; estaban en una mesa contigua y no se recataba el hombre para conseguir un volumen de voz discreto, alardeaba de experiencia, se decía separado, y deseaba encontrar una mujer joven y fuerte para cuidarlo el día que fuera necesario (por ejemplo, si rompía una pierna). ¿Prosperaría la aventura?
El río podría ser muy hermoso si no hubiera varias minicentrales hidroeléctricas que lo dejan casi sin agua.
Los quirosanos no tenían fama de galantes ni corteses, más bien se les consideraba rudos y patosos.
Es famosa la tonada que dice:

Ayer en la romería
bailé con un quirosanu,
y estropayóme una deda
y desféxume un calcetín.
Bailando, bailando,
al son del tambor,
aquel quirosanu
un pie me trió.


 AUTOR DE TEXTO Y FOTOS: MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

En este mismo blog también puedes ver las excursiones a los Huertos del Diablo y Peña Cerreo en el Macizo de Ubiña.


Huertos del Diablo

Peña Cerreo

Buscar en este blog