Altos de Pareo y El Cueto


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Excursión del 11 de diciembre de 1993

Es una salida gratificante, que requiere esfuerzo moderado y constante, con vistas completas de bellísimos bosques en los términos municipales de Caso y Ponga.
Se parte del pueblo de Tarna, al que se llega por la carretera comarcal 635 que va desde Langreo a Riaño por el puerto de Tarna. Llegados al pueblo de Tarna, pocos centenares de metros después de la última casa que hay al lado de la carretera e inmediatamente antes de una gran curva a la derecha, un ensanchamiento que ofrece un buen aparcamiento. Pocos metros antes sale por la izquierda un ancho camino. Es el que hemos de tomar.
Tarna. Ortofoto del Principado de Asturias. Año 2007
                                                         
Hay un prado, a la izquierda, y una cabaña en buen estado. Más arriba, a la misma mano queda monte bajo y a la derecha tiene ralos ejemplares de hayas, acebos y, entre ellos, algunas cabañas enmascaradas y semiderruidas. Encontramos un abrevadero, de cuyo manantial reponemos el agua de las cantimploras y remojamos el regatón. Al poco trecho llegamos a una diminuta majada de cabañas modestas, algunas en buen estado, que repegan contra un paredón rocoso orientado al S, es Pareo (o Los Navarones).


Pareo o Los Navarones
Los Navarones
Cuando se acaba la pista al pie del Pareo, sigue un camino con sentido E-O y que, casi cumbreando, nos deja ver el valle del río Corralín y El Maciédome a tiro de arcabuz. Si seguimos hacia el N y rebasamos el Pareo llegamos a la collada de este nombre, también conocida como Llano de Pin.
Se acaba el arbolado y empiezan los piornos. Los escasos ejemplares de hayas y acebos indican un bosque degradado, mientras los piornos apuntan a que el bosque hace ya mucho tiempo que fue eliminado.
Collau El Pareu
Collau El Pareu

Desde la collada, al N, se abre una panorámica plena: el magnífico hayedo de la cabecera del río Corralín (afluente del Nalón por la derecha); al E la collada de Valloseru (Valle Osero); en último plano irrumpen los inevitables (por suerte) Picos de Europa.
Juan Carlos (como Juan de la Cosa, dispone de la mejor Cartografía) nos “obliga” a coronar diversas cumbres próximas y desde cada una se mejora la visión que ofrecía la anterior. Al fondo, NO, se ve Campo de Caso.

Pareo
Tomás y Antón casi explotan de felicidad. Saltan de alegría como gnomos ante la fastuosidad del paisaje. Lucas reparte higos pasos a diestro y siniestro. Juan busca rutas que se puedan hacer en bicicleta. Y Pepe comprueba, henchido, que conoce y reconoce el Cordal de Ponga.
Lucas nos inmortaliza.

En el descenso nos detenemos unos minutos en las trincheras, resto de las batallas que aquí se dieron durante la guerra civil española (1936-39). Tarna fue bombardeada en 1937 por la aviación de Franco. Estremecedor.
Ruinas de Tarna tras el bombardeo. balquemau.blogspot.com
En la foto aérea se aprecia el trazado regular y geométrico de las edificaciones tras la reconstrucción del pueblo (1).
Bordeamos el pico Pareo por la cara S y nos situamos en la estrecha y corta collada que lo une a la Cerra de Alto Paso. Estamos en la cabecera del Corralín. Tiene forma semicircular y está festoneada por un hayedo. Al E queda el valle de Ventaniella, que corre hacia el N; y el de La Uña, que lo hace hacia el S. Detrás, las macizas moles de Ten y Pileñes. Juan, Lucas y Tomás son animados por Juan Carlos para salir a Ventaniella y él mismo los recogería en Sobrefoz. No se aprueba y Antón propone que la comida sea en Pendones. Retrocedemos un poco para comer las manzanas de reposición de fuerzas y enfilamos al S. Llegamos a la collada de Teixidiello (1.521 m). A nuestros pies está el bosque de La Salguerosa y el río Ventaniella.

Estuvimos aquí, hace unos cinco años, acompañados del amigo Elidio (†).
Regresamos por el mismo camino. Decidimos comer en Pendones
Hicimos otras salidas por la zona y una de ellas salimos a Pendones por Vegabaxo con una llamativa nevada tardía (los árboles ya están con hojas) de la que incorporamos algunas fotografías y recomendamos el recreo ante la belleza del hayedo que atravesamos de Pareo a Vegabaxo.


En las fotos están inclinados los árboles. Es una posición frecuente en bosques que crecen en laderas inclinadas: ebrios se les adjetiva cuando han perdido su natural posición vertical. Pueden adoptar la postura  causas diversas y en este caso parece probable que se trate glaciares de piedras reforestados o corrimiento de tierra. 
En latitudes altas, el permafrost (2), es la principal causa de embriaguez forestal.
Hayedo

Vegarriba
Vegarriba

Vegabaxo
Vagabaxo
                                                          
P.D. REDES es  Zona de especial protección para las aves (ZEPA); también tiene el gobierno del Principado de Asturias un listado de taxones de interés comunitario (vegetales y animales) y no falta la especial protección de los hábitats declarados de interés comunitario.

Nos sorprende la ausencia de citas especies fúngicas en los listados pese a ser los hongos esenciales en la pirámide ecológica. ¿Se  desprecia cuánto se ignora, y viceversa?
¡Aaahhh!

(1)Su reconstrucción corrió a cargo de la  Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones (DGRDR), y aquellas en las que fue superior al 75% pasaron a una tutela especial  y se denominaron "adoptadas por el Caudillo Franco".


(2)Propio de regiones muy frías o periglaciares: Canadá, Alaska, Siberia, Tíbet, Noruega y en islas del Atlántico sur (las Georgias o en las Sandwich), y parece que también en la superficie de Marte.

AUTOR DE TEXTO Y FOTOS MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Tierra de Campos


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Excursión del año 1995

Llovía y el pronóstico meteorológico anunciaba nieve por encima de los 500 m en la Cornisa Cantábrica. Con estas expectativas nos dirigimos a la meseta sabedores de que, en general, el tiempo es mejor allí cuando aquí es malo.
Fuimos directamente a Tierra de Campos a la que entramos por Mayorga.
Aunque por este pueblo ya pasamos en numerosas ocasiones y de esta comarca conocemos los mejores ejemplares del románico (excepto Juan Carlos que los conoce todos) hoy íbamos en busca de aquellos de menor nota.
En Mayorga vimos una torre y hacia allí enfilamos. Era una iglesia con hermosa reja de hierro protegiendo el pórtico. Estaba abierta y entramos.
Mayorga de Campos

¡Susto! el suelo estaba lleno de colillas, un tinglado a modo de barra de bar, altavoces, y una señora procedía a limpiar -escoba en mano- los restos de la fiesta de la noche del sábado. Nos causó una sorpresa mayúscula. Esta misma señora nos informó de que aquello era un pub llamado “La Catedral de Canterbury” (dudo de su permanencia en 2015). No hay duda de que se trató de una iglesia aunque hoy esté dedicada una actividad profana (no sabemos si se trata de arriendo o venta) pero ya sabemos que los destinos del señor son inescrutables.
Seguimos preguntando y encontramos la parroquial, dedicada a Sta. María de Arbas, estaba cerrada y de factura parecida a la primera.
Salimos para Villalón y llegamos cuando aún no se había deshecho el mercado, pobre en productos y mercantes. En la plaza destaca el espléndido rollo -gótico- pero la iglesia estaba cerrada. El pueblo se conserva bastante bien y los nuevos edificios guardan dimensiones y estilo acorde con los viejos.

Pensábamos ir directamente a Paredes de Nava, pero un despiste nos llevó a Fuentes de Nava. Tiene dos iglesias pero no pudimos entrar en ninguna. La que vimos es grande -no sabemos a qué santo/a está dedicada pero creo que es a sta. María- y tiene la portada de estilo renacentista. La de san Pedro tiene una torre llamada La Estrella de Campos, y la otra iglesia, la de sta. María, guarda un interesante artesonado mudéjar. El pueblo no merece otro comentario.
Fuentes de Nava

Paredes de Nava está a orillas del río Retortillo y junto a la desecada laguna de Nava1. Cuando llegamos nos dirigimos rápidamente a la iglesia de sta. Eulalia -construcción del s. XVI de dimensiones catedralicias- con la buena fortuna de encontrarla abierta, al organista ensayando y el cura preparando la boda que iba a celebrar pocos minutos después.

TOCCATA Y FUGA EN RE MENOR interpretada por Karl Richter

El órgano es majestuoso y con el mueble muy bien conservado, dijo el cura que era del s. XVI y el mueble barroco. El retablo tiene algunas tablas de interés. Aquí nacieron Jorge Manrique, Pedro Berruguete y el hijo de éste, Alonso. En la plaza que hay al lado de la iglesia se celebraba un mercado de absoluta mediocridad: inmigrantes con los típicos cachivaches y algunos tenderetes de ropas, destacaban las mesas con ajos por sus escasos y pequeños ejemplares.
De Paredes de Nava vamos a Becerril de Campos y en un barbecho de la izquierda vemos una bandada de avutardas2.
Avutardas

Antón se pone nervioso, sale del coche casi en marcha y consigue tomar alguna fotografía, pero pronto huyeron. La avutarda es la especie de mayor peso de las aves peninsulares, está en regresión por el cambio de cultivos y usos de la tierra.
En Becerril de Campos encontramos la iglesia abandonada, caído el techo y algunas paredes, con un coche ruinoso ante la puerta principal –de precioso románico- y ante él un tendal, todo envuelto por un pestilente olor.
Becerril de Campos

Becerril de Campos

Los escasos transeúntes nos miran con sorpresa por la atención que prestamos a aquellas cuatro piedras. Se conservan restos de murallas en la plaza mayor.
Camino de Grijota cruzamos el Canal de Castilla3 en un punto que tiene una fascinante esclusa y donde merece la pena detenerse. En Grijota encontramos un espléndido recibimiento y si nos descuidamos se cuela medio pueblo en el coche para mostrarnos el camino y la iglesia (resultó curioso el comportamiento de una señora que nos indicaba el camino, dentro de casa estaba el marido y cuando éste quiso intervenir ella lo acalló con energía: se envalentonó el hombre, tomó el mando de la explicación y en dos palabras nos orientó correctamente). La iglesia de este pueblo está a un lado del casco poblado, en una explanada con pretensiones de parque y con algunos arbolillos recientemente plantados. Románica y con bastantes elementos originales, muy bien restaurada (Cayetano Enríquez de Salamanca alaba la labor y el gusto del párroco).
Grijota

Cuando llegamos a Husillos no había un alma por la calle pero tuvimos suerte, salían de la iglesia un hombre y una mujer de desmontar el Nacimiento (Belén) y nos dejaron efectuar la visita, además, sin prisa. Es una iglesia enorme, también muy adecuadamente restaurada, tiene algunos sarcófagos, lápidas -en las paredes- con textos, y elementos románicos que indican que fue una obra ambiciosa. Lo más interesante es la sacristía y las dos capillas.
En las paredes hay pocas imágenes -las han retirado y están en la sacristía- y algunos retablos sencillos.
En Monzón fuimos directamente al castillo que data del s. XIV (hoy hotel). Tiene un emplazamiento privilegiado en un cerro desde el que se alcanzan a ver -y reconocer el Coriscao, el Espigüete y el macizo de Mampodre. Soplaba un frío aire fino:

El aire de Castilla
es tan sutil
que mata a un hombre
y no apaga un candil.
Para lo que se recomienda:
Enero,
leña vieja,
rancio vino,
fresco tocino,
y nueva pelleja.

En este pueblo hay una fábrica (fundada hacia 1910) en la que se trata la remolacha azucarera. En sus inmediaciones encontramos colas de camiones y grandes tractores cargados de esta raíz.
Ya se acerca la hora de comer y marchamos hacia Villalcázar de Sirga (quizá vayamos a  Carrión) pasando por Amusco. Entramos en este último pueblo a ver la iglesia de san Pedro -también románica- y con un gran órgano. Las arcadas de la portada tienen alguna talla muy bien conservada.
Amusco

Amusco

Por allí andaba el cura, también éste desmontando el Nacimiento, empujando la carretilla. Le preguntaron Tomás y Juan Carlos por un buen sitio para comer:
-Aquí, en La Sinagoga, vais a comer, ¡y bien!
Fue tan contundente -de comida y contundencia saben mucho los curas- que nos encaminamos rápidamente al bar. En un sotanillo en lo que fue una gran bodega del s. XVI, de arcos apuntados, hay un restaurante muy acogedor (para darle dimensiones adecuadas al nuevo uso se rellenaron de tierra los 2,5 primeros m). Decoración y cocina castellana con aire medieval donde encontramos lo mejor de la matanza y sus partes más nobles: chorizo, morcilla, lomo, jamón, cecina, y también unos tacos de queso. El vino era un clarete oscuro procedente de la tierra y de fácil beber. Terminamos con lechazo asado, tarta hojaldrada con helado y chocolate caliente4. El chaval que nos atendió se movía con soltura y manejaba tan bien la oferta gastronómica como la historia del lugar (parece que cada casa de esta plaza cuenta con una bodega de este estilo y que en épocas duras para los judíos aquí se refugiaron y convirtieron las bodegas en sinagoga). Después de comer y con la intención de vencer el sopor post prandial visitamos otra iglesia en las afueras del pueblo, en una especie de plataforma que le da una airosa figura, la de Nuestra Señora de Fuentes, también románica y con algunos elementos restaurados como ventanas y capiteles de gran calidad artística. Como era vista desde muy lejos la llamaban El Pajarón de Campos.
Fuimos desde aquí a las Amayuelas (de Arriba y de Abajo), pueblos sucios y destartalados ambos. En la iglesia del primero nos encontramos, como en gran parte de las últimas, con que dicen que la llave la tiene el cura de San Cebrián, pero con cierto ritintín que hace pensar que está en alguna casa del pueblo y tienen instrucciones de no permitir el acceso a nadie.
Amayuelas

Amayuelas

Terminamos el recorrido en Manquillos. Después nos encaminamos a Carrión de los Condes para conocer la hospedería de San Zoilo y el museo del monasterio de Las Clarisas. Es un muestrario de los bienes que esta institución ha ido guardando: tablas, tallas, casullas, muebles y algunas pedrerías.

Personaje pintoresco es el guarda, anciano jubilado, que explicaba las piezas más notables con el orgullo de quien muestra lo propio. Hizo mención de cierta abadesa que fue consejera de Felipe V, y de una de las monjas (presentes en la actual clausura) que, con más de 80 años, aún pinta con notable arte.

Entonaba toda su palabrería con un monótono sonsonete. Nos informó de que hay en la provincia de Palencia 311 monjas; y 3 aspirantes que están en este monasterio. Le compramos unas pastas (amarguillos) hechas por las reverendas y nos hizo saber su condición de jubilado, por lo que le dimos una propina.

El suelo de esta desesperante llanura de Tierra de Campos, tal vez la mayor superficie plana de la Península, está dedicado principalmente al cultivo cerealista. La forma más tradicional es la de año y vez (una cosecha cada dos años), que en la mayor parte de la región se practica con el terrazgo cerealístico dividido en hojas, de manera que el barbecho y la siembra están contiguos. También se dan cultivos de regadío de los que el más significativo es la remolacha, gracias al impulso de la industria azucarera iniciada a finales del s. XIX.

De la llanura sobresalen, sobre todo en las proximidades de los pueblos pero situados en el campo, los preciosos palomares. Son construcciones de planta circular -la mayoría- o cuadrada, de paredes de adobe y techo de teja plana, con remoto parecido a las pagodas. Cobijan centenares de palomas que se alimentan en los sembrados cercanos y son fuente barata de proteínas.
El carácter extensivo de la explotación agraria y el escaso desarrollo industrial hicieron una comarca poco poblada. La población rural vive agrupada alrededor de las iglesias, con escasos servicios (algunas tiendas y bares) que no incluyen ferretería, ropa, ni, mucho menos, librería.

El emplazamiento de los pueblos se eligió más por una posición cómoda, para trabajar el agro y próximos al agua, que defensiva. En esta tierra de barro y arcilla, las paredes eran de estos materiales -adobe- cocidos los ladrillos al sol, construidas sobre una base de cantos rodados. Son casas de reducidas dimensiones, de una altura y el sobrado; las de los campesinos acomodados tenían dos pisos, balcones con rejas de hierro y las paredes recubiertas de falso ladrillo, muchas con bodega subterránea. La parte de atrás era tan ancha como la manzana -son casas muy profundas- y comunicaba con la calle por un portalón, donde están las dependencias agrícolas. Las construcciones, en cuanto se alejan del primitivo núcleo, se colocan con desorden en un espacio sin organizar. También, según la distancia, aparecen basureros, plásticos, neveras, lavadoras, coches abandonados, y toda la gama de los restos imputrescibles que trajeron los nuevos -y baratos- materiales.

Este paisaje de la llanura corresponde al fondo de la gigantesca laguna que anegó la sub-meseta norte. La distinta consistencia de los materiales originó una actuación diferencial en la erosión, de manera que se desmantelaron algunos fácilmente y se modelaron estas llanuras onduladas que se llaman campiñas. Otras veces, cuando la erosión encontró materiales más duros, dejó páramos. Algunos de éstos quedaron reducidos al simple testimonio de cerros, en los que se encuentran cristales de yeso en macla de punta lanza (el que conserva todas las capas y se llama cerro testigo) como en el caso del Cristo del Otero, en Palencia, que vimos cuando salíamos de Grijota, y el cerro de Almenara, en Medina de Rioseco. La región de los páramos se encuentra al sur de nuestra posición.

Es el campo ondulado, y los caminos
ya ocultan los viajeros que cabalgan
en pardos borriquillos,
ya al fondo de la tarde arrebolada
elevan las plebeyas figurillas.
[…]
¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!
¡Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!
(d. Antonio Machado)

QUIÉN ANHELE PENSAR CON GRANDEZA DEBE VAGAR
POR GRANDES ESPACIOS (Martín Heidegger)

1. Fue convertida en campo de cultivo por el Instituto Nacional de Colonización.
2. Quedan unas 7.500 en Castilla-León, 5.000 de las cuales en Tierra de Campos. El mayor peligro es la transformación de estepa
cerealista en regadío. En julio de 1993 la Comisión Europea acordó financiar el 75 % del programa “Estepas cerealista de Castilla y León”. Los agricultores que adopten medios de producción agraria compatible con la conservación de la fauna de las estepas durante un plazo mínimo de 5 años recibirán 15.000 pts/ha/año.
3. El canal de Castilla fue concebido en el s. XVI, empezado en el XVIII y terminado en el XIX, es decir, cuando llegaba al final de su teórica vida útil, la falta de recursos y las guerras continuas impidieron la obra. Empezó con Fernando VI a propuesta del Marqués de la Ensenada. En 1751 terminó los trabajos preliminares el ingeniero francés Carlos Lemaur, empiezan las obras del Canal del Norte en 1759 y enlazan con las del Canal de Campos en 1792. Se trataba de dotar a Castilla de una vía de transporte competitiva para facilitar la salida a Santander. Tiene 207 km de recorrido. Por él circulaban barcazas tiradas por mulas por los llamados caminos de sirga, y a sus orillas se instalaron fábricas de harina, batanes de paños de lana, pieles y curtidos.
4. España fue el primer país de Europa que conoció el chocolate. Lo encontraron los conquistadores españoles en 1520 en Méjico (calahuatl o chocolatl). Las primeras obras sobre este alimento las escribieron el Licenciado Antonio Colmenero Ledesma (1631) y el capitán Castro de Torres (1640). Siempre tuvo gran prestigio en nuestro país y que alcanzó el cénit cuando los papas Pablo V y Gregorio XIII dijeron que no rompía el ayuno. Se llegó a decir que “lo único malo del chocolate es que no es pecado mortal”. Durante el s. XIX su consumo casi llegó a la adicción.


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Sur-occidente de Asturias


POR MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

Excursión de 1995

Salimos, como otras muchas veces, sin itinerario definido. Lo único que estaba claro era que iríamos hacia Pola de Allande o Cangas del Narcea. Y así fue.
Directamente a Pola de Allande por Tineo ya que estaba en obras la otra carretera a la altura del embalse de Soto de La Barca. Nuestro plan consistía en hacer una travesía entre el puerto de El Palo y San Pedro de las Montañas.
Poco después de pasar Tineo ya se veía sobre la línea de cumbres de las sierras de Los Lagos y Carondio una espesa masa de nubes que amenazaba con un radical cambio meteorológico. Obedientes, también cambiamos nuestros planes. Empezaríamos visitando la iglesia de Celón, y pasaríamos a Las Montañas, en Cangas del Narcea.
En Celón, la encargada de enseñar la iglesia era una mujer de avanzada edad y que puso algunos reparos en acompañarnos porque su marido se había operado el día anterior de cataratas y no podía dejarlo solo. Obligada por su deber de guardiana-guía nos acompañó pero antes dejó encerrado, bajo llave, a su marido.

La iglesia de Santa María de Celón fue fundada por Tructinio y Godigera -su mujer- en el s. IX, el lugar fue después habitado por una comunidad benedictina, y hasta alcanzó cierto poder a la sombra del monasterio de Corias.
Monasterio de Corias

Del desaparecido monasterio de Celón queda el templo, de estilo románico bizantino. De él sobresale la puerta principal con arco semicircular de triple moldura, una columna empotrada a cada lado, doble capitel (en el de la derecha enfatiza la serpiente ondulada, que se nutría de cadáveres, tenía aterrorizada a la comarca, se escondía en una galería subterránea y salía por el agujero que hay en la pared S.
Este monstruo fue muerto por un peregrino (San Miguel, de intensa devoción aquí sobre los s. XI ó XII- que liberó al vecindario de tan terrible azote). En el interior, el arco de triunfo da paso a un retablo barroco y policromado del s. XVIII que aloja
Celón

Celón
Celón
varias imágenes (la más interesante es románica, de una Virgen sedente). El edificio es de proporciones armónicas, bien orientado a la solana y con árbol ante la entrada que parece un cedro del Himalaya. El cementerio se situaba a mediados del s. XIX “...al extremo de la población, en paraje que no perjudica la salud pública...”; el lugar producía “...panizo y mijo”. Destacamos el mijo y el panizo por ser éstos cereales típicos de una agricultura de subsistencia: poco grano, pequeño, propio para cultivo de rozas, que ya a estas alturas habían desaparecido de la mayoría del terrazgo asturiano.
Visitamos el inmediato bar y allí nos invitó un conocido de Juan Carlos. Tenía casa y casería cerca, su esposa y el hijo de ambos atendían el pequeño y surtido bar (donde, hasta después de los años 60, se celebraban bailes todos los fines de semana, muchos de los cuales terminaban al estilo de La Aldea Perdida, con un Nolo vencedor habitual).
Cerca de Celón se está excavando el castro de San Lluís. Probablemente sus habitantes tuvieron alguna relación con las cercanas labores auríferas porque otros pueblos, próximos a estas explotaciones, se fundaron para proteger el placer o cobijar a los trabajadores. Seguimos a Presnos, Pumar, Santa Eulalia y Villaverde.
Villaverde

Aquí visitamos la iglesia, románica, rural, tan modesta como la mayoría de las de su estilo en el SO asturiano. Tiene también origen monástico y mantuvo estrecha relación con la de Celón. Grandes dovelas, pórtico y una camperina ante la puerta principal consiguen una estampa íntima. Desde la carretera, bajando hacia la iglesia, hay a la derecha un hórreo con hermosas tallas. Las casas cierran la antojana con muro, de manera que quedan dentro de este perímetro las construcciones anejas: hórreo, pajar, tendejón para maquinaria y aperos, y la propia vivienda -con la cuadra en la planta baja como fuente de calefacción-, frecuentemente comunicada con el hórreo -o panera- a través de un puente.
Se suceden: El Valle, Abaniella, Peruyeda, y una collada antes de llegar a Iboyo; desde aquí, se ve a la derecha una herida en la montaña que sin duda es la huella de una explotación aurífera del tiempo de los romanos: se captaba agua en las cumbres que se
Iboyo

canalizaba para arrancar  materiales que después eran lavados. Un poco más allá, un par de cortines. Aquí encontramos una escena típica de la región por estas fechas: la matanza. Participan los hombres, son los que dan muerte al animal y lo dejan colgado y lavado -hay que esperar un día antes de despiezarlo para que enfríe- y después se van a tomar la media mañana quedando las mujeres encargadas de lavar las tripas para los embutidos y preparar las vísceras que se servirán en las comidas de los siguientes días; el resto de las carnes se salarán y serán la principal fuente de grasas y proteínas de los siguientes meses.
La carretera se estrecha aún más -si cabe- y tras algunas dudas bajamos hasta el pueblo que se ve en el fondo, Comba. Es el último núcleo habitado del concejo de Allande, después se entra en Cangas del Narcea.
Hay un par de casas grandes. Se acaba el firme asfaltado y empieza una pista en la que todos tememos se dañe el coche. Hay algunos prados a la orilla del río y buenos castaños -injertados- en el monte. Se llega a Otriello -se ve Besullo- y tras cruzar el río Arganza -muy pequeño aún a su paso por aquí- y recorrer un km más, se alcanza la carretera asfaltada. Vamos a Besullo.
Besullo

Mejoró mucho este pueblo en los últimos años: caminos, paneras, hórreos y casas se ven más atendidos. Contó con un monasterio benedictino del que se conserva una capilla -muy restaurada- junto al río Arganza. Tuvo un mazo -recientemente reconstruido- con el que se fabricaban sartenes, una familia de emigrantes a Madrid aquí trajeron el protestantismo (en una de sus variantes). Aquí nació el dramaturgo Alejandro Rodríguez, conocido como Alejandro Casona. Maestro de Primeras Letras que sufrió el exilio tras la guerra civil.
Tras breve parlamento optamos por ir a San Pedro de las Montañas. Se sigue una pista apta para vehículos todo terreno y malamente para coches, pero gracias a la paciencia y buen hacer de Pepe conseguimos llegar a Irrondo
Irrondo

de Besullo. Protesta Pepe porque teme que maltratemos su coche. Dice cuando le presionamos para que entre con el coche por sitios que resultarán duros para el vehículo.
Este tramo de pista discurre entre castaños de gran tamaño, todos injertados, y a buen seguro que muchos de ellos fueron aprovechados según el derecho de poznera (tiene dueño –individual- el árbol y sus frutos pero es comunal el suelo sobre el que se asienta: el propietario lo es del vuelo pero no del suelo). Al cruzar el río, en la presa del molino que queda a la derecha, también había un grupo de mujeres lavando la matanza. Llegamos al pueblo y nos detenemos un rato a contemplar el camino que hasta aquí nos trajo, lo abrupto del paisaje, y unos cuantos cortines muy descuidados.
Ahora ya iremos por firme asfaltado.
Vamos a San Pedro de las Montañas.
Mina de oro

Mina de oro
S.Pedro de las Montañas

S. Pedro de las Montañas

La carretera parece nueva pero es estrecha, tortuosa y muy umbría. El pueblo tiene una hermosa iglesia y algunas construcciones interesantes, destaca una quintana cerrada por un muro cuyo perímetro recoge la vivienda, cuadra, hórreo y tendejón para guardar maquinaria y aperos. De este pueblo dice Madoz:“...cuenta con escuela de primeras letras frecuentada en invierno por indeterminado no de niños cuyo maestro se haya sostenido por los padres de los concurrentes... hay pocas perdices, abundan lobos, jabalíes, osos y corzos, y se pescan truchas muy sabrosas.”
Seguimos hasta Fuentes de las Montañas, último lugar accesible en coche y casi ignoto.
Fuentes de la Montaña

Están situados estos pueblos en la falda SE del Orrúa, una de las zonas más remotas y desconocidas de Asturias. Los enjambres de abejas se explotan en truébanos (viejos troncos de castaño ahuecados); aún no llegaron las colmenas con sus alzas.
Trúebanos en S. Pedro de las Montañas

Partimos hacia Cangas del Narcea, desandamos hasta Irrondo de Besullo, a Trones y a la capital del concejo. Estos pueblos se asientan en suelos pizarrosos que dan relieves mucho más suavizados que los cuarcíticos. Cangas del Narcea es el concejo más extenso de España (822 km2). El 90 % de su superficie tiene más del 30 % de pendiente, dedica a forestal el 70 % y de ésta es maderable tan sólo el 16 %. Cangas del Narcea -antes C. de Tineo- es un villorrio grande y desvencijado, de arquitectura extravagante y desordenada. Ya a mediados del s. XIX llamaron la atención de d. Pascual Madoz las sucias fuentes, los descuidados caminos y paseos arbolados.
Buscamos la mejor aproximación a Rabo de Asno, que según Nando es partiendo de la ermita de la Virgen del Acebo. Es una cima que separa el valle de Genestoso del de Onón (en el nacimiento del río), y que a su vez entronca con la sierra de La Serrantina en el mismo arranque de la cordillera.
Opinamos que será un formidable mirador. Además, cuando estuvimos en Parada la Vieja, nos contaron que por aquellos parajes andaba el oso. Hacia allí nos encaminamos. También es área pizarrosa y de suaves relieves. El coche llega por carretera hasta más arriba del santuario y aún se puede seguir por pista en buen estado algún km más. Desde aquí parece muy largo el camino aunque el desnivel a salvar no pasa de los 1.000 m. La panorámica, de 3600, es espectacular. Al regreso vamos por la ruta de los autobuses. Sorprende que tenga varios km sin asfaltar (hasta empalmar con la carretera que va a Porley). Va cresteando hacia el N, a la derecha quedan Parada la Vieja, Parada la Nueva y, al fondo, La Serrantina y los montes de Somiedo; a los lados monte bajo y, aunque no es excesiva la altitud, con la vegetación achaparrada propia de cotas más altas. Ya iniciado el descenso llegamos a Carceda y aquí Juan Carlos nos da una inesperada alegría: descubre una recoleta iglesia de estilo románico, solamente reconocible por el ábside. Conserva varias tallas, también románicas -aunque probablemente ya finalizando el periodo y  casi dando paso al gótico- en muy buen estado.
Carceda

Carceda
Carceda
Nos la muestra un joven (de Casa`l Músico) que nos cuenta la rica tradición musical que enriquece al pueblo: son numerosos los músicos y especialmente los que tocan el acordeón.
Probablemente forman parte de orquestinas como la que amenizó los sábados de Celón -y de muchos pueblos-, y que contribuía de manera importante a las menguadas economías familiares. Basta recordar que la mayoría de las orquestas del tras-tras-pum nacieron en el occidente, que aportó excelentes conjuntos musicales al panorama romero asturiano.
El 9-mayo-1995 aparece en La Nueva España la inversión de 1.200 millones de pts en los próximos 10 años en la recuperación de los terrenos adquiridos por la Admón. Regional en Pumar de las Montañas. Se trata de rehabilitar las construcciones rurales del pueblo de Pumar para usos administrativos, retén de incendios y servicios de guardería. También algunas cabañas de uso vaqueiro en la zona de Brañiego. Este monte está considerado de alto valor como refugio de osos. Los estudios previos han sido realizados por profesores de la Universidad de Oviedo.



AUTOR DE TEXTO Y FOTOS MANUEL ANTONIO MIRANDA ÁLVAREZ

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